Béchara Boutros Raï toma posse de sua sede em Bkerké
Bento XVI concedeu a ‘Ecclesiastica Communio', na última sexta-feira, ao 77° de Patriarca de Antioquia dos Maronitas, Béchara Boutros Raï, eleito pelo Sínodo dos Bispos da Igreja Maronita, em 15 de março, para suceder neste cargo o cardeal Nasrallah Pierre Sfeir, que, apresentou sua renúncia aos 90 anos.
O novo patriarca, de 71 anos, é originário de Himlaya, uma aldeia montanhosa a leste de Beirute (Líbano), e foi oficialmente designado em uma cerimônia realizada em 25 de março em Bkerké - a 25 km ao norte de Beirute -, onde, desde 1790, encontra-se a residência oficial do patriarca maronita.
"É um motivo de orgulho para a Sua Igreja estar unida, desde o início, ao Sucessor de Pedro - escreveu o Papa na carta de concessão da ‘Ecclesiastica Communio', em conformidade com o Código de Direito Canônico para as Igrejas Orientais. Pedro foi chamado por Jesus para preservar a unidade, na verdade e no amor à sua única Igreja. Seguindo uma antiga e bela tradição, o nome de Pedro é adicionado ao do Patriarca."
Na carta, o Papa fez votos de que o novo patriarca tenha "todo o ardor, iluminado pela sabedoria, configurado pela prudência, para guiar a Igreja Maronita. Adornada pela glória de São Maron e dos santos libaneses São Charbel, São Nimatullah, santa Rafqa o beato Estèphe, poderá sair ao encontro do seu Esposo, nosso Salvador".
"Que o Senhor o assista em seu ministério de ‘Pai e de Cabeça' - continuou Bento XVI -, para proclamar a Palavra que salva, para que seja vivida e celebrada com misericórdia, de acordo com as antigas tradições espirituais e litúrgicas da Igreja Maronita. Que todos os fiéis que lhe foram confiados encontrem consolo em sua solicitude paternal!"
A Igreja Maronita é uma comunidade ‘sui iuris' dentro da Igreja Católica; sempre esteve em comunhão com Roma, embora mantendo uma liturgia e um calendário próprios: celebra a sua liturgia em árabe, exceto nos cânticos antigos e nas orações ancestrais da Eucaristia, para as quais usa o aramaico.
Foi fundada por São Maron, que viveu entre os séculos IV e V como eremita, nas montanhas de Taurus, perto de Cirrus - uma cidade antiga no norte da Síria - e em vida ganhou fama como milagreiro e gozou de uma grande reputação como diretor espiritual.
Hoje, a Igreja Maronita possui mais de 3 milhões de fiéis e está presente no Líbano, Síria, Egito, Terra Santa, e nos países da diáspora, como Argentina e Austrália.
Retirado: Zenit
segunda-feira, 28 de março de 2011
sexta-feira, 25 de março de 2011
quinta-feira, 24 de março de 2011
El crucifijo en el centro del altar en la Misa “hacia el pueblo”
Postado por
Caio Vinícius
Columna de teología litúrgica dirigida por Mauro Gagliardi
Desde tiempos remotos, la Iglesia estableció signos sensibles que ayudaran a los fieles a elevar el alma a Dios. El Concilio de Trento, refiriéndose en particular a la Santa Misa, motivó esta costumbre recordando que “Como la naturaleza humana es tal que sin los apoyos externos no puede fácilmente levantarse a la meditación de las cosas divinas, por eso la piadosa madre Iglesia instituyó determinados ritos [...] con el fin de encarecer la majestad de tan grande sacrificio [la Eucaristía] e introducir las mentes de los fieles, por estos signos visibles de religión y piedad, a la contemplación de las altísimas realidades que en este sacrificio están ocultas” (DS 1746).
Por tanto, “rezar y orar para los cristianos de la antigüedad tardía formaba un todo. El orante quería no sólo hablar, sino esperaba también ver. Si en el ábside se mostraba de modo maravilloso una cruz celeste o a Cristo en su gloria celeste, entonces por eso mismo el orante que miraba hacia lo alto podía ver exactamente esto: que el cielo se abría para él y que Cristo se le mostraba” (ibid., p. 374).
El Crucifijo en el centro del altar en la Misa “hacia el pueblo”
De los anteriores apuntes históricos, se deduce que la liturgia no se comprende verdaderamente si se la imagina principalmente como un diálogo entre el sacerdote y la asamblea. No podemos aquí entrar en los detalles: nos limitamos a decir que la celebración de la Santa Misa “hacia el pueblo” es un concepto que entró a formar parte de la mentalidad cristiana sólo en la época moderna, como lo han demostrado estudios serios y lo reafirmó Benedicto XVI: “La idea de que sacerdote y pueblo en la oración deberían mirarse recíprocamente nació sólo en la época moderna y es completamente extraña a la cristiandad antigua. De hecho, sacerdote y pueblo no dirigen uno al otro su oración, sino que juntos la dirigen al único Señor” (Teología de la Liturgia, Ciudad del Vaticano 2010, pp. 7-8).
La visibilidad de la cruz del altar está presupuesta por el Ordenamiento General del Misal Romano: “Igualmente, sobre el altar, o cerca de él, colóquese una cruz con la imagen de Cristo crucificado, que pueda ser vista sin obstáculos por el pueblo congregado” (n. 308). No se precisa, sin embargo, si la cruz debe estar necesariamente en el centro. Aquí intervienen por tanto motivaciones de orden teológico y pastoral, que en el estrecho espacio a nuestra disposición no podemos exponer. Nos limitamos a concluir citando de nuevo a Ratzinger: “En la oración no es necesario, es más, no es ni siquiera conveniente mirarse mutuamente; mucho menos al recibir la comunión. [...] En una aplicación exagerada y malentendida de la 'celebración de cara al pueblo', de hecho, se han quitado como norma general – incluso en la basílica de San Pedro en Roma – las Cruces del centro de los altares, para no obstaculizar la vista entre el celebrante y el pueblo. Pero la Cruz sobre el altar no es impedimento a la visión, sino más bien un punto de referencia común. Es una 'iconostasis' que permanece abierta, que no impide el recíproco ponerse en comunión, sino que hace de mediadora y que sin embargo significa para todos esa imagen que concentra y unifica nuestras miradas. Osaría incluso proponer la tesis de que la Cruz sobre el altar no es obstáculo, sino condición preliminar para la celebración versus populum. Con ello volvería a estar nuevamente clara también la distinción entre la liturgia de la Palabra y la plegaria eucarística. Mientras en la primera se trata de anuncio y por tanto de una inmediata relación recíproca, en la segunda se trata de adoración comunitaria en la que todos nosotros seguimos estando bajo la invitación: ¡Conversi ad Dominum – dirijámonos al Señor; convirtámonos al Señor!” (Teología de la Liturgia, p. 536).
[Traducción del italiano por Inma Álvarez]
Fuente: Zenit
Desde tiempos remotos, la Iglesia estableció signos sensibles que ayudaran a los fieles a elevar el alma a Dios. El Concilio de Trento, refiriéndose en particular a la Santa Misa, motivó esta costumbre recordando que “Como la naturaleza humana es tal que sin los apoyos externos no puede fácilmente levantarse a la meditación de las cosas divinas, por eso la piadosa madre Iglesia instituyó determinados ritos [...] con el fin de encarecer la majestad de tan grande sacrificio [la Eucaristía] e introducir las mentes de los fieles, por estos signos visibles de religión y piedad, a la contemplación de las altísimas realidades que en este sacrificio están ocultas” (DS 1746).
Uno de los signos más antiguos consiste en volverse hacia oriente para rezar. Oriente es símbolo de Cristo, el Sol de justicia. “Erik Peterson ha demostrado la estrecha conexión entre la oración hacia oriente y la cruz, conexión evidente como muy tarde en el periodo constantiniano. [...] Entre los cristianos se difundió la costumbre de indicar la dirección de la oración con una cruz sobre la pared oriental en el ábside de las basílicas, pero también en las habitaciones privadas, por ejemplo, de monjes y eremitas” (U.M. Lang, Rivolti al Signore, Siena 2006, p. 32).
“Si se nos pregunta hacia dónde miraban el sacerdote y los fieles durante la oración, la respuesta debe ser: ¡a lo alto, hacia el ábside! La comunidad orante durante la oración no miraba, de hecho, adelante al altar o a la cátedra, sino que elevaba a lo alto las manos y los ojos. Así el ábside llegó a ser el elemento más importante de la decoración de la iglesia, en el momento más íntimo y santo de la actuación litúrgica, la oración” (S. Heid, Gebetshaltung und Ostung in frühchristlicher Zeit, Rivista di Archeologia Cristiana 82 [2006], p. 369 [trad. mía]). Cuando, por tanto, se encuentra representado en el ábside Cristo entre los apóstoles y los mártires, no se trata sólo de una representación, sino más bien de una epifanía ante la comunidad orante. La comunidad entonces “elevaba las manos y los ojos 'al cielo'”, miraba concretamente a Cristo en el mosaico absidial y hablaba con él, le rezaba. Evidentemente, Cristo estaba así directamente presente en la imagen. Dado que el ábside era el punto de convergencia de la mirada orante, el arte proporcionaba lo que el orante necesitaba: el Cielo, desde el que el Hijo de Dios se mostraba a la comunidad como desde una tribuna” (ibid., p. 370).
Por tanto, “rezar y orar para los cristianos de la antigüedad tardía formaba un todo. El orante quería no sólo hablar, sino esperaba también ver. Si en el ábside se mostraba de modo maravilloso una cruz celeste o a Cristo en su gloria celeste, entonces por eso mismo el orante que miraba hacia lo alto podía ver exactamente esto: que el cielo se abría para él y que Cristo se le mostraba” (ibid., p. 374).
De los anteriores apuntes históricos, se deduce que la liturgia no se comprende verdaderamente si se la imagina principalmente como un diálogo entre el sacerdote y la asamblea. No podemos aquí entrar en los detalles: nos limitamos a decir que la celebración de la Santa Misa “hacia el pueblo” es un concepto que entró a formar parte de la mentalidad cristiana sólo en la época moderna, como lo han demostrado estudios serios y lo reafirmó Benedicto XVI: “La idea de que sacerdote y pueblo en la oración deberían mirarse recíprocamente nació sólo en la época moderna y es completamente extraña a la cristiandad antigua. De hecho, sacerdote y pueblo no dirigen uno al otro su oración, sino que juntos la dirigen al único Señor” (Teología de la Liturgia, Ciudad del Vaticano 2010, pp. 7-8).
A pesar de que el Vaticano II nunca tocó este aspecto, en 1964 la Instrucción Inter Oecumenici, emanada del Consilium encargado de llevar a cabo la reforma litúrgica querida por el Concilio, en el n. 91 prescribió: “Es bueno que el altar mayor se separe de la pared para poder girar fácilmente alrededor y celebrar versus populum”. Desde aquel momento, la posición del sacerdote “hacia el pueblo”, aún no siendo obligatoria, se convirtió en la forma más común de celebrar Misa. Estando así las cosas, Joseph Ratzinger propuso, también en estos casos, no perder el significado antiguo de oración “orientada” y sugirió superar las dificultades poniendo en el centro del altar el signo de Cristo crucificado (cf. Teología de la Liturgia, p. 88). Uniéndome a esta propuesta, añadí a mi vez la sugerencia de que las dimensiones del signo deben ser tales que lo hagan bien visible, so pena de poca eficacia (cf. M. Gagliardi, Introduzione al Mistero eucaristico, Roma 2007, p. 371).
La visibilidad de la cruz del altar está presupuesta por el Ordenamiento General del Misal Romano: “Igualmente, sobre el altar, o cerca de él, colóquese una cruz con la imagen de Cristo crucificado, que pueda ser vista sin obstáculos por el pueblo congregado” (n. 308). No se precisa, sin embargo, si la cruz debe estar necesariamente en el centro. Aquí intervienen por tanto motivaciones de orden teológico y pastoral, que en el estrecho espacio a nuestra disposición no podemos exponer. Nos limitamos a concluir citando de nuevo a Ratzinger: “En la oración no es necesario, es más, no es ni siquiera conveniente mirarse mutuamente; mucho menos al recibir la comunión. [...] En una aplicación exagerada y malentendida de la 'celebración de cara al pueblo', de hecho, se han quitado como norma general – incluso en la basílica de San Pedro en Roma – las Cruces del centro de los altares, para no obstaculizar la vista entre el celebrante y el pueblo. Pero la Cruz sobre el altar no es impedimento a la visión, sino más bien un punto de referencia común. Es una 'iconostasis' que permanece abierta, que no impide el recíproco ponerse en comunión, sino que hace de mediadora y que sin embargo significa para todos esa imagen que concentra y unifica nuestras miradas. Osaría incluso proponer la tesis de que la Cruz sobre el altar no es obstáculo, sino condición preliminar para la celebración versus populum. Con ello volvería a estar nuevamente clara también la distinción entre la liturgia de la Palabra y la plegaria eucarística. Mientras en la primera se trata de anuncio y por tanto de una inmediata relación recíproca, en la segunda se trata de adoración comunitaria en la que todos nosotros seguimos estando bajo la invitación: ¡Conversi ad Dominum – dirijámonos al Señor; convirtámonos al Señor!” (Teología de la Liturgia, p. 536).[Traducción del italiano por Inma Álvarez]
Fuente: Zenit
Paraguai: canto gregoriano declarado de interesse diocesano
Postado por
Caio Vinícius
De: Zenit
A pedido do bispo de Ciudad del Est (Paraguai), Dom Rogelio Livieres, será implantado na diocese um curso de formação coral para Canto Gregoriano.
O curso está destinado a todos os grupos de música paroquiais interessados e durará três semestres. Será dirigido pelo professor Enrique Merello-Guilleminot, membro do Coro Gregoriano de Paris e autor de vários livros sobre o tema.
O objetivo do curso é orientar para uma compreensão global do repertório gregoriano, em relação a sua espiritualidade e aplicação dentro da liturgia católica. Compreende matérias como a história do canto gregoriano, técnicas vocais, memorização e até direção gregoriana. Inclui material didático, bibliografia básica e dará certificado final.
O Curso de Canto Gregoriano foi declarado de interesse diocesano e é promovido pelo Departamento de Liturgia da diocese, devido a seu extenso conteúdo cultural sagrado.
A pedido do bispo de Ciudad del Est (Paraguai), Dom Rogelio Livieres, será implantado na diocese um curso de formação coral para Canto Gregoriano.
O curso está destinado a todos os grupos de música paroquiais interessados e durará três semestres. Será dirigido pelo professor Enrique Merello-Guilleminot, membro do Coro Gregoriano de Paris e autor de vários livros sobre o tema.
O objetivo do curso é orientar para uma compreensão global do repertório gregoriano, em relação a sua espiritualidade e aplicação dentro da liturgia católica. Compreende matérias como a história do canto gregoriano, técnicas vocais, memorização e até direção gregoriana. Inclui material didático, bibliografia básica e dará certificado final.
O Curso de Canto Gregoriano foi declarado de interesse diocesano e é promovido pelo Departamento de Liturgia da diocese, devido a seu extenso conteúdo cultural sagrado.
Celibato sacerdotal grita ao mundo secularizado que Deus está presente
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Caio Vinícius
O Prefeito da Congregação vaticano para o Clero, Cardeal Mauro Piacenza, assinalou que o celibato sacerdotal "grita" ao mundo secularizado que Deus sempre está presente.
Em um artigo publicado na edição de 23 de março de L'Osservatore Romano, o Cardeal recorda que "o celibato é um dom do Senhor que o sacerdote está chamado livremente a acolher e a viver com plenitude".
Logo depois de recordar que este ensinamento é um tema fundamental dos Papas, o Cardeal adverte que "só uma incorreta hermenêutica dos textos do (Concílio) Vaticano II poderia conduzir a ver no celibato um resíduo do passado do qual liberar-se".
"Tal posição -prossegue- além de ser erro histórico, teológica e doutrinalmente, é também daninha para os aspectos espiritual, pastoral, missionário e vocacional", acrescenta.
Seguidamente o Cardeal Piacenza ressalta a necessidade de formar doutrinalmente o candidato ao celibato sacerdotal porque "não se pode viver o que não se compreende através da razão" e sublinhou que "o celibato é um assunto de radicalidade evangélica".
"Pobreza, castidade e obediência não são conselhos reservados de modo exclusivo aos religiosos. São virtudes que devem ser vividas com intensa paixão missionária. Não podemos baixar o nível da formação e, de fato da proposta da fé".
O Prefeito reconhece logo que "em um mundo secularizado é sempre mais difícil compreender as razões do celibato. Entretanto devemos ter a coragem, como Igreja, de nos perguntarmos se queremos nos resignar ante tal situação, aceitando como iniludível e a progressiva secularização das sociedades e das culturas, ou se estamos preparados para uma obra de profunda e real nova evangelização, ao serviço do Evangelho e, por isso, da verdade sobre o homem".
"Considero, em tal sentido, que o motivado apoio ao celibato e à sua adequada valorização na Igreja e no mundo possam representar algumas das maneiras mais eficazes para superar a secularização".
Finalmente o Cardeal Piacenza escreve que "não devemos nos deixar condicionar ou intimidar por quem não compreende o celibato e quisera modificar a disciplina eclesiástica, ao contrário, devemos recuperar a motivada consciência de que nosso celibato desafia a mentalidade do mundo, pondo em crise seu secularismo e seu agnosticismo, e gritando, nos séculos, que Deus está presente".
Por: ACI Digital
Em um artigo publicado na edição de 23 de março de L'Osservatore Romano, o Cardeal recorda que "o celibato é um dom do Senhor que o sacerdote está chamado livremente a acolher e a viver com plenitude".
Logo depois de recordar que este ensinamento é um tema fundamental dos Papas, o Cardeal adverte que "só uma incorreta hermenêutica dos textos do (Concílio) Vaticano II poderia conduzir a ver no celibato um resíduo do passado do qual liberar-se".
"Tal posição -prossegue- além de ser erro histórico, teológica e doutrinalmente, é também daninha para os aspectos espiritual, pastoral, missionário e vocacional", acrescenta.
Seguidamente o Cardeal Piacenza ressalta a necessidade de formar doutrinalmente o candidato ao celibato sacerdotal porque "não se pode viver o que não se compreende através da razão" e sublinhou que "o celibato é um assunto de radicalidade evangélica".
"Pobreza, castidade e obediência não são conselhos reservados de modo exclusivo aos religiosos. São virtudes que devem ser vividas com intensa paixão missionária. Não podemos baixar o nível da formação e, de fato da proposta da fé".
O Prefeito reconhece logo que "em um mundo secularizado é sempre mais difícil compreender as razões do celibato. Entretanto devemos ter a coragem, como Igreja, de nos perguntarmos se queremos nos resignar ante tal situação, aceitando como iniludível e a progressiva secularização das sociedades e das culturas, ou se estamos preparados para uma obra de profunda e real nova evangelização, ao serviço do Evangelho e, por isso, da verdade sobre o homem".
"Considero, em tal sentido, que o motivado apoio ao celibato e à sua adequada valorização na Igreja e no mundo possam representar algumas das maneiras mais eficazes para superar a secularização".
Finalmente o Cardeal Piacenza escreve que "não devemos nos deixar condicionar ou intimidar por quem não compreende o celibato e quisera modificar a disciplina eclesiástica, ao contrário, devemos recuperar a motivada consciência de que nosso celibato desafia a mentalidade do mundo, pondo em crise seu secularismo e seu agnosticismo, e gritando, nos séculos, que Deus está presente".
Por: ACI Digital
segunda-feira, 21 de março de 2011
São Bento, rogai por nós!
Postado por
Caio Vinícius
Abade vem de "Abbá", que significa pai, e isto o santo de hoje bem soube ser do monaquismo ocidental. São Bento nasceu em Núrcia, próximo de Roma, em 480, numa nobre família que o enviou para estudar na Cidade Eterna, no período de decadência do Império.
Diante da decadência – também moral e espiritual – o jovem Bento abandonou todos os projetos humanos para se retirar nas montanhas da Úmbria, onde dedicou-se à vida de oração, meditação e aos diversos exercícios para a santidade. Depois de três anos numa retirada gruta, passou a atrair outros que se tornaram discípulos de Cristo pelos passos traçados por ele, que buscou nas Regras de São Pacômio e de São Basílio uma maneira ocidental e romana de vida monástica. Foi assim que nasceu o famoso mosteiro de Monte Cassino.
A Regra Beneditina, devido a sua eficácia de inspiração que formava cristãos santos por meio do seguimento dos ensinamentos de Jesus e da prática dos Mandamentos e conselhos evangélicos, logo encantou e dominou a Europa, principalmente com a máxima "Ora et labora". Para São Bento a vida comunitária facilitaria a vivência da Regra, pois dela depende o total equilíbrio psicológico; desta maneira os inúmeros mosteiros, que enriqueceram o Cristianismo no Ocidente, tornaram-se faróis de evangelização, ciência, escolas de agricultura, entre outras, isso até mesmo depois de São Bento ter entrado no céu com 67 anos.
Diante da decadência – também moral e espiritual – o jovem Bento abandonou todos os projetos humanos para se retirar nas montanhas da Úmbria, onde dedicou-se à vida de oração, meditação e aos diversos exercícios para a santidade. Depois de três anos numa retirada gruta, passou a atrair outros que se tornaram discípulos de Cristo pelos passos traçados por ele, que buscou nas Regras de São Pacômio e de São Basílio uma maneira ocidental e romana de vida monástica. Foi assim que nasceu o famoso mosteiro de Monte Cassino.
A Regra Beneditina, devido a sua eficácia de inspiração que formava cristãos santos por meio do seguimento dos ensinamentos de Jesus e da prática dos Mandamentos e conselhos evangélicos, logo encantou e dominou a Europa, principalmente com a máxima "Ora et labora". Para São Bento a vida comunitária facilitaria a vivência da Regra, pois dela depende o total equilíbrio psicológico; desta maneira os inúmeros mosteiros, que enriqueceram o Cristianismo no Ocidente, tornaram-se faróis de evangelização, ciência, escolas de agricultura, entre outras, isso até mesmo depois de São Bento ter entrado no céu com 67 anos.
domingo, 20 de março de 2011
ANGELUS: PAPA FAZ APELO PELA SEGURANÇA E ASSISTÊNCIA HUMANITÁRIA NA LÍBIA
Postado por
Caio Vinícius
Cidade do Vaticano, 20 mar (RV) – Neste domingo, como tradicionalmente, o Santo Padre, da janela dos seus aposentos, rezou a oração mariana do Angelus junto aos milhares de fiéis e peregrinos que, provenientes de todo o mundo, estavam reunidos na Praça São Pedro. Bento XVI fez um apelo pela proteção da população na Líbia.
“Nos últimos dias – disse o Santo Padre -, as preocupantes notícias que chegaram da Líbia suscitaram também em mim muitas dúvidas e temores. Dediquei a isso especialmente minhas orações ao Senhor durante essa semana de Exercícios Espirituais.”
O Pontífice continuou o apelo, pedindo para que todos os que têm responsabilidade política e militar dediquem especial cuidado à segurança dos cidadãos e ao seu acesso às ajudas humanitárias. O pedido vem na esteira dos últimos acontecimentos. Na tarde de ontem, uma coalizão internacional, seguindo a resolução 1973 das Nações Unidas, iniciou as hostilidades contra as forças que, para manter o Presidente Muamar Kadafi no poder, estão usando extrema brutalidade contra os rebeldes.
O Papa ainda manifestou sua comovida proximidade à população e assegurou-a de suas orações, “pedindo a Deus que um horizonte de paz e de concórdia surja, o quanto antes, para a Líbia e para toda a região do norte da África.
Minutos antes, em sua mensagem – que antecedeu a oração do Angelus -, Bento XVI falou sobre este segundo domingo de Quaresma, que “é também chamado o domingo da Transfiguração, porque – explicou o Papa - o Evangelho narra esse mistério da vida de Cristo”. Citando a passagem do Evangelho segundo São Mateus, disse: “Jesus, após ter anunciado aos seus discípulos a sua paixão, tomou consigo Pedro, os irmãos Tiago e João, e os levou a um lugar à parte, sobre uma alta montanha. E se transfigurou diante deles: o seu rosto brilhou como o sol, e as suas roupas ficaram brancas como a luz”.
O Santo Padre continuou: “de acordo com os sentidos, a luz do sol é a mais intensa que se conheça na natureza, mas, segundo o Espírito, os discípulos viram, por um breve momento, um esplendor ainda mais intenso, o da glória divina de Jesus, que ilumina toda a história da salvação. São Máximo, o Confessor, diz que ‘suas roupas brancas traziam o símbolo das palavras da Sagrada Escritura, que se tornaram claras, transparentes e luminosas´” (Ambiguum 10: PG 91, 1128 B).
Bento XVI frisou que “a Transfiguração não é uma mudança de Jesus, mas é a revelação de sua divindade, a íntima compenetração de seu ser com Deus, que se torna pura luz. Em seu ser um com o Pai, Jesus mesmo é Luz da Luz” (Jesus de Nazaré, Milano 2007, 357).
Após discorrer sobre essa passagem, o Pontífice afirmou que “também nós participamos dessa visão e desse dom sobrenatural, dando espaço à oração e à escuta da Palavra de Deus”. “Invoquemos a Virgem Maria para que nos ajude a escutar e seguir sempre o Senhor Jesus, até a Paixão e a Cruz, para também participarmos da sua glória”, concluiu.
Após saudar, em suas diversas línguas, os fiéis e peregrinos presentes, o Santo Padre concedeu a todos a sua Benção apostólica. (ED/SP)
“Nos últimos dias – disse o Santo Padre -, as preocupantes notícias que chegaram da Líbia suscitaram também em mim muitas dúvidas e temores. Dediquei a isso especialmente minhas orações ao Senhor durante essa semana de Exercícios Espirituais.”
O Pontífice continuou o apelo, pedindo para que todos os que têm responsabilidade política e militar dediquem especial cuidado à segurança dos cidadãos e ao seu acesso às ajudas humanitárias. O pedido vem na esteira dos últimos acontecimentos. Na tarde de ontem, uma coalizão internacional, seguindo a resolução 1973 das Nações Unidas, iniciou as hostilidades contra as forças que, para manter o Presidente Muamar Kadafi no poder, estão usando extrema brutalidade contra os rebeldes.
O Papa ainda manifestou sua comovida proximidade à população e assegurou-a de suas orações, “pedindo a Deus que um horizonte de paz e de concórdia surja, o quanto antes, para a Líbia e para toda a região do norte da África.
Minutos antes, em sua mensagem – que antecedeu a oração do Angelus -, Bento XVI falou sobre este segundo domingo de Quaresma, que “é também chamado o domingo da Transfiguração, porque – explicou o Papa - o Evangelho narra esse mistério da vida de Cristo”. Citando a passagem do Evangelho segundo São Mateus, disse: “Jesus, após ter anunciado aos seus discípulos a sua paixão, tomou consigo Pedro, os irmãos Tiago e João, e os levou a um lugar à parte, sobre uma alta montanha. E se transfigurou diante deles: o seu rosto brilhou como o sol, e as suas roupas ficaram brancas como a luz”.
O Santo Padre continuou: “de acordo com os sentidos, a luz do sol é a mais intensa que se conheça na natureza, mas, segundo o Espírito, os discípulos viram, por um breve momento, um esplendor ainda mais intenso, o da glória divina de Jesus, que ilumina toda a história da salvação. São Máximo, o Confessor, diz que ‘suas roupas brancas traziam o símbolo das palavras da Sagrada Escritura, que se tornaram claras, transparentes e luminosas´” (Ambiguum 10: PG 91, 1128 B).
Bento XVI frisou que “a Transfiguração não é uma mudança de Jesus, mas é a revelação de sua divindade, a íntima compenetração de seu ser com Deus, que se torna pura luz. Em seu ser um com o Pai, Jesus mesmo é Luz da Luz” (Jesus de Nazaré, Milano 2007, 357).
Após discorrer sobre essa passagem, o Pontífice afirmou que “também nós participamos dessa visão e desse dom sobrenatural, dando espaço à oração e à escuta da Palavra de Deus”. “Invoquemos a Virgem Maria para que nos ajude a escutar e seguir sempre o Senhor Jesus, até a Paixão e a Cruz, para também participarmos da sua glória”, concluiu.
Após saudar, em suas diversas línguas, os fiéis e peregrinos presentes, o Santo Padre concedeu a todos a sua Benção apostólica. (ED/SP)
sábado, 19 de março de 2011
Onomástico do Papa Bento XVI
Postado por
Caio Vinícius
No día de seu onomástico, desejamos ao nosso Santo Padre Bento XVI que, pela intercessão de São José, o Senhor o proteja, o guarde de todo mal, o bendiga na terra e o defenda de seus inimigos.
Ao mesmo tempo, nós invocamos o Glorioso Patriarca São José pedindo pela Santa Igreja, nestes tempos difíceis e turbulentos , nestes tempos em que se mostram surpreendentemente atuais as palavras que o Papa Leão XIII escreveu há 120 anos atrás: "Agora, Veneráveis Irmãos, vós sabeis os tempos em que vivemos são um pouco menos deploráveis para a religião cristã que nos piores dias, que no passado eram cheias de sofrimento para a Igreja. Nós vemos a fé, a raiz de todas as virtudes cristãs, reduzir a tantas almas, vemos a caridade esfriar, os jovens hábitos de vida e visões depravadas; a Igreja de Jesus Cristo abertamente atacada por algum lado ou de guerra, a astúcia cruel contra o Soberano Pontífice, e os próprios fundamentos da religião comprometidos com uma ousadia que cresce diariamente em intensidade. Estas coisas são, de fato, tão notórias que não é necessário que cheguemos sobre a profundidade a que a sociedade contemporânea tem afundado, ou em projetos que agora agitam a mente dos homens. Diante de tais circunstâncias malfadado e problemas, os remédios humanos são insuficientes, e torna-se necessário, como um único recurso, para implorar o auxílio do poder divino "(Encíclica" Quamquam multi).
Ao mesmo tempo, nós invocamos o Glorioso Patriarca São José pedindo pela Santa Igreja, nestes tempos difíceis e turbulentos , nestes tempos em que se mostram surpreendentemente atuais as palavras que o Papa Leão XIII escreveu há 120 anos atrás: "Agora, Veneráveis Irmãos, vós sabeis os tempos em que vivemos são um pouco menos deploráveis para a religião cristã que nos piores dias, que no passado eram cheias de sofrimento para a Igreja. Nós vemos a fé, a raiz de todas as virtudes cristãs, reduzir a tantas almas, vemos a caridade esfriar, os jovens hábitos de vida e visões depravadas; a Igreja de Jesus Cristo abertamente atacada por algum lado ou de guerra, a astúcia cruel contra o Soberano Pontífice, e os próprios fundamentos da religião comprometidos com uma ousadia que cresce diariamente em intensidade. Estas coisas são, de fato, tão notórias que não é necessário que cheguemos sobre a profundidade a que a sociedade contemporânea tem afundado, ou em projetos que agora agitam a mente dos homens. Diante de tais circunstâncias malfadado e problemas, os remédios humanos são insuficientes, e torna-se necessário, como um único recurso, para implorar o auxílio do poder divino "(Encíclica" Quamquam multi).
São José, advogado da Boa Morte, intercedei por nós!
Postado por
Caio Vinícius
A vida de S. José, a assistência de Jesus e de Maria, tudo contribui a fazer a sua morte preciosa aos olhos do Senhor.
A Igreja confronta aquela morte, agora a um sono pacifico, como aquele de um menino que se adormenta sobre o seio da sua mãe; agora com uma chama perfumada, que se consuma na proporção que queima, e que morre, exalando o perfume suave que penetrava a sua substância. A morte dos Santos é sempre invejável, porque todos morrem no beijo do Senhor; mas aquele beijo é um doce e precioso sentimento de amor.
Mas José morreu verdadeiramente no beijo do Senhor, porque expirou nos braços de Jesus. E se, como acreditamos, ele teve o uso dos sensos e da palavra até o último suspiro, o qual não podia ser que um suspiro o uma onda de amor, como não terá ele coroado uma vida assim santa, se não com o pronunciar os nomes sagrados de Jesus e de Maria?
Ó morte beata! Se não posso, como José, expirar entre Jesus e Maria, visíveis aos meus olhares, possa pelo menos, sobre os meus lábios moribundos, unir o vosso nome, ó José, aos nomes de Jesus e de Maria!
A santa morte de José produziu preciosos frutos sobre a terra, que foi como aromatizada pelo suave perfume que deixa de si uma santa vida e uma santa morte e deu aos cristãos um potente protetor no Céu perto de Deus, especialmente para os agonizantes.
Qualquer um que envoca São José na última batalha, seja também violenta, vencerá. Beato quem coloca a sua confiança neste santo Patriarca e une expirando o nome santo de José aos docíssimos nomes de Jesus e de Maria.
Todo o mundo cristão o reconhece advogado dos agonizantes e portanto da boa morte. José, filho de Jacó, socorria no tempo da carestia os Egipzianos distribuindo a eles a farinha que tinha colhido; mas para socorrer os proprios irmãos, fez ainda mais, não contente de ter repleto os seus sacos de farinha, adicionou o preço dos mesmos. Assim fará certamente o nosso glorioso S. José; com que generosidade não tratará os seus devotos? Ah sim, ao momento de extrema necessidade deles, no ponto de morte, ele saberá recompensar os devotos, homagens com que será honorado.
A morte dos servos de S. José é calma e suave. Santa Teresa narra as circunstâncias que acompanhavam os últimos instantes das suas primeiras filhas, muito devotas a S. José. « Observei, disse ela, que ao momento do último respiro elas gozavam de grande paz e tranquilidade; a morte delas foi simili ao doce repouso da oração. Nada indicava que dentro delas tivesse agitação da tentação. Aquelas luzes divinas liberam o meu coração do timor da morte. Morrer, me parece agora, a coisa mais fácil para uma fiel devota de S. José».
TE JOSEPH CÉLEBRENT
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Caio Vinícius
Te, Ioseph, celebrent agmina caelitum,
te cuncti resonent Christiadum chori,
qui, clarus meritis, iunctus es inclitae,
casto foedere Virgini.
Almo cum túmidam gérmine cóniugem
admírans, dúbio tangeris ánxius,
afflátu súperi Fláminis, Angelus
concéptum púerum docet.
Tu natum Dóminum stringis, ad éxteras
Aegýpti prófugum tu séqueris plagas;
amíssum Sólymis quaeris et ínvenis,
miscens gáudia flétibus.
Post mortem réliquos sors pia cónsecrat
palmámque eméritos glória súscipit;
tu vivens, Súperis par, frúeris Deo,
mira sorte beátior.
Nobis, summa Trias, parce precántibus;
da Ioseph méritis sídera scándere,
ut tandem líceat nos tibi pérpetim
gratum prómere cánticum.
Amen.
São José, rogai por nós!
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Caio Vinícius
Pouco conhecemos sobre a vida de S. José; unicamente as rápidas referências transmitidas pelos evangelhos. Este pouco, contudo, é o suficiente para destacar seu papel primordial na história da salvação.
José é o elo de ligação entre o Antigo e o Novo Testamento. É o último dos patriarcas. Para destacar este caráter especial de José, o evangelho de S. Mateus se apraz em atribuir-lhe "sonhos", à exemplo dos grandes patriarcas, fundadores do povo judeu (Mt 1,20-24; 2,13-19). A fuga de José com sua família para o Egito repete, de certa forma, a viagem do patriarca José, para que nele e em seu filho Jesus se cumprisse o novo Êxodo (Mt 2,13-23; Os 11,1; Gn 37; 50,22-26).
A missão de José na história da salvação consistiu em dar a Jesus um nome, fazê-lo descendente da linhagem de Davi, como era necessário para cumprir as promessas.
Sua pessoa fica na penumbra, mas o Evangelho nos indica concisamente as fontes de sua grandeza interior: era um "justo" (Abraão tinha buscado seis justos na cidade e não os tinha achado);de uma fé profunda, inteiramente disponível à vontade de Deus, alguém que "esperou contra toda esperança".
Sua figura quase desapareceu nos primeiros séculos do cristianismo, para que se firmasse melhor a origem divina de Jesus. Mas já na Idade Média, S. Bernardo, Sto. Alberto Magno e S. Tomás de Aquino lhe dedicaram tratados cheios de devoção e entusiasmo. Desde então, seu culto não tem feito senão crescer continuamente. Pio IX declarou-o padroeiro da Igreja universal com o decreto Quemadmodum Deus; Leão XIII, na encíclica Quamquam pluries, propunha-o como advogado dos lares cristão. Em nossos dias foi declarado modelo dos operários.
sexta-feira, 18 de março de 2011
Papa confere títulos honoríficos a fundadores do Ordinariato para ex-anglicanos
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Caio Vinícius
Nota do site do Ordinariato para ex-anglicanos:
Foi hoje anunciado que o Ordinário do Ordinariato Pessoal de Nossa Senhora de Walsingham foi distinguido por Sua Santidade, Papa Bento XVI, com o título de Protonotário Apostólico.
Padre John Broadhurst e Padre Andrew Burnham também foram distinguidos com o título de Prelados de Honra.
De forma que os três padres são agora conhecidos como Monsenhores.
A mesma notícia no Catholic Herald:
O Papa distinguiu os três ex-bispos anglicanos, os primeiros membros do Ordinariato de Nossa Senhora de Walsingham, com o título de monsenhor [na realidade "monsenhor" não é título, mas apelativo que se usa para certos sacerdotes, alguns por serem detentores de títulos, outros por desempenharem certos ofícios; o Ordinário, por exemplo, mesmo sem qualquer título é chamado "monsenhor" ex officio, como o são os vigários-gerais].
Padre Keith Newton, líder do Ordinariato que desempenha a maioria das funções de um bispo, e Padre John Broadhurst, ex-bispo [anglicano] de Fulham, receberam a comenda papal de Protonotários Apostólicos, mais elevado título eclesiástico para não bispos. Padre Andrew Burnham, ex-bispo [anglicano] de Ebbsfleet, recebeu a comenda papal de Prelado de Honra, e portanto também é um monsenhor [a informação está incorreta, conforme se lê acima no site do Ordinariato].
Os três tornaram-se os primeiros clérigos do primeiro ordinariato pessoal do mundo estabelecido para grupos de ex-anglicanos em janeiro, fruto da Constituição Apostólica Anglicanorum Coetibus.
Grupos de ex-anglicanos serão recebidos na Igreja na Semana Santa e os padres para o Ordinariato serão ordenados por volta de Pentecostes.
O ordinário espera que cerca de 900 pessoas se tornarão membros do Ordinariato na Semana Santa, incluindo 61 clérigos. A maioria dos leigos que entrarão no Ordinariato participaram de um Rito de Eleição em todo o país na semana passada.
Padre Newton afirmou: "Estou deveras encantado com o número de leigos anglicanos que iniciaram sua jornada em direção à plena comunhão com a Igreja Católica na Semana Santa. Não tem sido uma jornada fácil para muitos mas eu sei que eles serão largamente abençoados. Os Ritos de Eleição (ou Alistamento para membros do Ordinariato) nas dioceses foram uma parte muito comovente e importante desta jornada".
Fonte: OBLATVS
quinta-feira, 17 de março de 2011
Quanto Jesus deseja unir-se conosco na santa Comunhão
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Caio Vinícius
Desiderio desideravi hoc Pascha manducare vobiscum, antequam patiar ― «Tenho desejado ansiosamente comer convosco esta Páscoa, antes que padeça» (Luc 22, 15).
I. Jesus Cristo chama hora sua a noite em que devia começar a sua paixão. Mas como é que pode chamar uma hora tão funesta a sua hora? É porque foi a hora por ele almejada em toda a sua vida, visto que havia determinado que naquela noite havia de nos deixar a santa Comunhão, destinada a consumar a sua união com as almas diletas, pelas quais devia em breve dar o sangue e a vida. Eis aqui o que naquela noite Jesus disse a seus discípulos: Desiderio desideravi hoc pascha manducare vobiscum ― «Tenho desejado ansiosamente comer esta Páscoa convosco». Palavra pela qual o Redentor nos quis dar a entender o desejo ansioso que tinha de unir-se conosco neste santíssimo Sacramento de amor: desiderio desideravi ― «desejei ansiosamente»; estas palavras, diz São Lourenço Justiniani, saíram do Coração de Jesus abrasado em imenso amor.
Ora, a mesma chama que então ardia no Coração de Jesus, ainda está ardendo ali até ao presente; e a todos nós renova o convite feito então aos apóstolos de o receberem: Accipite et comedite, hoc est corpus meum (Mt 26, 26) ― «Tomai e comei: isto é o meu corpo». Além disso, para atrair-nos a recebê-lo com amor, promete o paraíso: Qui manducat meam carnem, habet vitam aeternam (Jo 6, 55) ― «Quem como a minha carne, tem a vida eterna». No caso contrário ameaça-nos com a morte eterna: Nisi manducaveritis carnem Filii hominis, non habebitis vitam in vobis (Jo 6, 54) ― «Se não comerdes a carne do Filho do homem, não tereis a vida em vós».
Estes convites, estas promessas, estas ameaças nasceram todas do desejo que tem Jesus Cristo de se unir conosco na santa comunhão, e este desejo nasce do amor que nos tem. «Não há abelha», disse um dia o Senhor a Santa Matilde, «que com tanta avidez esvoace sobre as flores para lhes sorver o mel, como eu anseio entrar nas almas que me desejam». Porque Jesus nos ama, quer ser amado de nós, e porque nos deseja seus, quer ser desejado, como diz São Gregório: Sitit sitiri Deus. Bem-aventurada a alma que se aproxima da mesa da comunhão com grande desejo de se unir a Jesus Cristo!
II. Adorável Jesus meu, não podeis dar-nos maiores provas de amor par anos fazer compreender quanto nos amais. Destes vossa vida por nós; ficastes no Santíssimo Sacramento, para que venhamos aí alimentar-nos de vossa carne, e quão grande desejo tendes que Vos recebamos! Como podemos ser sabedores de tantas finezas de vosso amor, sem ficarmos abrasados no vosso amor? Longe de mim, afetos terrenos, saí de meu coração; vós é que me impedis de arder por Jesus como ele arde por mim. Ó meu Redentor, que outros testemunhos de afeto posso eu ainda esperar, depois dos que me tendes dado? Por meu amor sacrificastes a vossa vida inteira; por meu amor abraçastes uma morte tão amarga e ignominiosa; por meu amor chegastes, por assim dizer, a aniquilar-Vos, reduzindo-Vos na Eucaristia a estado de alimento, para Vos dardes todo a mim. Ah, Senhor! não permitais que eu seja ingrato a tão grande bondade.
Graças vos dou pelo tempo que me concedeis para chorar minhas ingratidões e Vos amar. Arrependo-me, ó soberano Bem, de ter tantas vezes desprezado o vosso amor. Amo-Vos, ó Bondade infinita; amo-Vos, ó Tesouro infinito; amo-Vos, ó Amor infinito, digno de infinito amor. + Jesus, meu Deus, amo-Vos sobre todas as coisas. Por piedade, ajudai-me, ó meu Jesus, a banir do meu coração todos os afetos que não são para Vós, para que daqui por diante não deseje, não busque e não ame senão a Vós. Meu amado Redentor, fazei com que eu Vos ache sempre e sempre Vos ame. Apoderai-Vos de toda a minha vontade, para que queira somente o vosso beneplácito. Meu Deus, meu Deus, a quem então amarei, se não amo a Vós em quem se encontram todos os bens? Só a Vós quero, e nada mais. ― Ó Maria, minha Mãe, tomai meu coração e enchei-o de perfeito amor a Jesus. (II 406.)
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Santo Afonso Maria de Ligório. Meditações: Para todos os Dias e Festas do Ano: Tomo Primeiro: Desde o primeiro Domingo do Advento até Semana Santa inclusive. Friburgo: Herder & Cia, 1921, p. 308-311.
De: São Pio V
terça-feira, 15 de março de 2011
Mais detalhes do Segundo Pontifical na Basílica de São Pedro
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Caio Vinícius
O blog Coetus Sacerdotalis Summorum Pontificum publicou hoje mais detalhes da segunda missa pontifical na Basílica de São Pedro em virtude de um novo encontro sobre o Summorum Pontificum. Tal encontro já havia sido anunciado em outubro passado.
As associações italianas Giovani e Tradizione e o Sodalício Amicizia Sacerdotale Summorum Pontificum, estão organizando um novo encontro sobre o motu proprio Summorum Pontificum em Roma no Angelicum em Maio de 2011, o qual será concluído com uma outra Missa Pontifical na Forma Extraordinária do Rito Romano na Basílica de São Pedro no Vaticano no Altar da Cátedra.
Desta vez a Santa Missa será celebrada pelo Cardeal Antonio Cañizares Llovera, Prefeito da Congregação para o Culto Divino e Disciplina dos Sacramentos, no domingo 15 de maio de 2011. “Giovani e Tradizione” publicou agora o programa definitivo para o Encontro, o qual se pode consultar aqui.
O presbítero assistente, o diácono e o subdiácono da Santa Missa serão oficiais da Pontifícia Comissão Ecclesia Dei. O restante do serviço litúrgico será fornecido pelo Instituto de Cristo Rei Sumo Sacerdote, enquanto que um dos dois coros será dirigido pelo Cardeal Domenico Bartolucci.
Retirado: New Liturgical Movement
Traduzido por: Coetus Sacerdotalis Summorum Pontificum
As associações italianas Giovani e Tradizione e o Sodalício Amicizia Sacerdotale Summorum Pontificum, estão organizando um novo encontro sobre o motu proprio Summorum Pontificum em Roma no Angelicum em Maio de 2011, o qual será concluído com uma outra Missa Pontifical na Forma Extraordinária do Rito Romano na Basílica de São Pedro no Vaticano no Altar da Cátedra.
Desta vez a Santa Missa será celebrada pelo Cardeal Antonio Cañizares Llovera, Prefeito da Congregação para o Culto Divino e Disciplina dos Sacramentos, no domingo 15 de maio de 2011. “Giovani e Tradizione” publicou agora o programa definitivo para o Encontro, o qual se pode consultar aqui.
O presbítero assistente, o diácono e o subdiácono da Santa Missa serão oficiais da Pontifícia Comissão Ecclesia Dei. O restante do serviço litúrgico será fornecido pelo Instituto de Cristo Rei Sumo Sacerdote, enquanto que um dos dois coros será dirigido pelo Cardeal Domenico Bartolucci.
Retirado: New Liturgical Movement
Traduzido por: Coetus Sacerdotalis Summorum Pontificum
Bispos japoneses: “Nossa missão é manter viva a esperança”
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Caio Vinícius
Publicado em: Zenit
Pedem orações dos cristãos do mundo inteiro
Após o terrível terremoto e o tsunami que devastaram o Japão, todos, começando pela Igreja Católica, estão trabalhando para levar ajuda às vítimas da tragédia.
Neste contexto, os bispos japoneses querem estar em primeira linha, para "manter viva a chama da esperança", afirmou à Fides Dom Martin Tetsuo Hiraga, bispo de Sendai, a diocese mais afetada.
"A situação é muito difícil. Ainda não podemos compreender a magnitude do desastre - confessou. As notícias são fragmentárias. Minha diocese é muito grande e abrange quatro prefeituras civis, ao longo de 500 km de costa, no norte da ilha de Honshu, a maior do arquipélago japonês. O tsunami afetou mais de 300 km de costa."
"Nós ainda não sabemos quantas pessoas morreram, quantas estão desaparecidas, nem quantas estão desabrigadas. Não sabemos se entre estes há fiéis católicos", reconheceu o prelado.
Dada a incerteza, "ainda é difícil dizer o que pode ser feito ou como ajudar (...). As pessoas estão exaustas e desorientadas. O impacto material e emocional na sociedade tem sido muito forte".
"Estão chegando carros e voluntários provenientes de todo o Japão. É preciso união e boa vontade de todos", acrescentou.
"Nós, católicos da diocese de Sendai, somos pouco mais de dez mil, um pequeno rebanho. Mas continuamos rezando pelas vítimas e faremos o possível para levar alívio, para dar testemunho da mensagem do amor de Cristo, neste momento de sofrimento."
Os bispos japoneses se reunirão amanhã em Sendai, explicou Dom Hiraga, para decidir que estratégia adotar.
Devemos buscar conselho sobre como agir. Enquanto isso, confiamos em Deus e pedimos a oração de todos os cristãos no mundo."
"Nós recebemos a mensagem do Santo Padre e lhe agradecemos por suas palavras, que nos dão coragem e esperança. Hoje, esta é a nossa missão específica: ajudar o país a voltar a dirigir os olhos ao céu e manter viva a chama da esperança."
A diocese de Sendai tem oficialmente 10.944 batizados, representando 0,15% da população (mais de 7,2 milhões) do território.
Tem 53 paróquias e 13 casas missionárias, servidas por 27 sacerdotes diocesanos e 19 sacerdotes religiosos, 5 religiosos leigos e 262 freiras.
Pedem orações dos cristãos do mundo inteiro
Após o terrível terremoto e o tsunami que devastaram o Japão, todos, começando pela Igreja Católica, estão trabalhando para levar ajuda às vítimas da tragédia.
Neste contexto, os bispos japoneses querem estar em primeira linha, para "manter viva a chama da esperança", afirmou à Fides Dom Martin Tetsuo Hiraga, bispo de Sendai, a diocese mais afetada.
"A situação é muito difícil. Ainda não podemos compreender a magnitude do desastre - confessou. As notícias são fragmentárias. Minha diocese é muito grande e abrange quatro prefeituras civis, ao longo de 500 km de costa, no norte da ilha de Honshu, a maior do arquipélago japonês. O tsunami afetou mais de 300 km de costa."
"Nós ainda não sabemos quantas pessoas morreram, quantas estão desaparecidas, nem quantas estão desabrigadas. Não sabemos se entre estes há fiéis católicos", reconheceu o prelado.
Dada a incerteza, "ainda é difícil dizer o que pode ser feito ou como ajudar (...). As pessoas estão exaustas e desorientadas. O impacto material e emocional na sociedade tem sido muito forte".
"Estão chegando carros e voluntários provenientes de todo o Japão. É preciso união e boa vontade de todos", acrescentou.
"Nós, católicos da diocese de Sendai, somos pouco mais de dez mil, um pequeno rebanho. Mas continuamos rezando pelas vítimas e faremos o possível para levar alívio, para dar testemunho da mensagem do amor de Cristo, neste momento de sofrimento."
Os bispos japoneses se reunirão amanhã em Sendai, explicou Dom Hiraga, para decidir que estratégia adotar.
Devemos buscar conselho sobre como agir. Enquanto isso, confiamos em Deus e pedimos a oração de todos os cristãos no mundo."
"Nós recebemos a mensagem do Santo Padre e lhe agradecemos por suas palavras, que nos dão coragem e esperança. Hoje, esta é a nossa missão específica: ajudar o país a voltar a dirigir os olhos ao céu e manter viva a chama da esperança."
A diocese de Sendai tem oficialmente 10.944 batizados, representando 0,15% da população (mais de 7,2 milhões) do território.
Tem 53 paróquias e 13 casas missionárias, servidas por 27 sacerdotes diocesanos e 19 sacerdotes religiosos, 5 religiosos leigos e 262 freiras.
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