terça-feira, 12 de julho de 2011

Los Privilegios litúrgicos de España

 

La Iglesia española tiene una serie de tradiciones propias al celebrar la Santa Misa. En algunos casos se trata de privilegios concedidos por los Papas al clero de España (Bulas Ad hoc Nos Deus de San Pío V de 16-12-1570; y Pastoralis officii de Gregorio XIII de 30-12-1623), y en otros, de tradiciones inveteradas. Salvo manifiesta contradicción, estas tradiciones pueden usarte también con el Novus Ordo; de hecho algunas siguen presentes en diversas parroquias y otras, aunque ya en desuso, continuaron durante los años posteriores al Misal de Pablo VI. Algunas de estas tradiciones se han conservado en territorios en otro tiempo pertenecientes a la Corona española (Sudamérica, Filipinas, etc).

Presbítero asistente. El presbítero asistente, con capa pluvial, era de rigor en la primera Misa de un nuevo sacerdote; por lo demás es un privilegio prelaticio, que comparten por gracia especial los provinciales franciscanos y carmelitas (así como el canon, la palmatoria y el tronetto). Sin embargo, en España, hay un uso antiquísimo que permite que cualquier sacerdote pueda ser ayudado por un presbítero asistente en toda Misa solemne; este uso se confirmó por un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos al Obispo de Urgel en 1883. Evidentemente el presbítero asistente, como su nombre indica, debe ser un sacerdote.

Asperges por otro sacerdote que no sea el celebrante. En Misas solemnes o cantadas celebradas por un sacerdote constituido en dignidad, otro con sobrepelliz y estola acompañado por dos acólitos puede hacer la aspersión antes de la misa mayor dominical.

El cáliz preparado. El cáliz puede estar preparado de antemano sobre el altar para las misas rezadas, ya extendido sobre los corporales, el misal abierto y registrado. Pueden ponerse el vino y el agua inmediatamente antes de iniciar la misa. De hecho así se hace en el rito dominicano.

El portapaz. Con él se da la paz en las misas sin ministros sagrados. El acolito lo toma con un velo de seda blanca, se arrodilla junto al sacerdote y este besa el altar y luego el portapaz diciendo “Pax Tecum”. El acolito responde “Et Cum Spiritu Tuo” y lleva el portapaz al clero y al pueblo, de este al menos los mas importantes o los primeros de cada banco diciendo “Pax Tecum” y dándolo a besar. Si hay altas autoridades presentes siempre era cortesía llevarles la paz. Incluso en el Novus Ordo puede utilizarse el portapaz para llevar la paz a las autoridades.

Confiteor. Añadir en el Confiteor el nombre del titular del altar o iglesia; por ejemplo: “...beato Ioanni Baptistae, sanctis apostolis Petro et Paulo, beato Joseph, omnibus sanctis et vobis fratres... etc”. (Evidentemente este privilegio no es practicable en el Novus Ordo, al haberse suprimido el nombre de los Santos en el Confiteor).

Turiferario que no sea diácono. Un acolito puede incensar al coro y a los ministros en la Misa solemne. Naturalmente, el diácono es quien inciensa al celebrante.

Evangelio desde el pulpito. Al igual que la epístola, de cara al pueblo, en el ambón. En muchas de nuestras catedrales e iglesias principales se ven aun esos hermosos pulpitos a ambos lados del presbiterio o del coro, a menudo con un tercer pulpito que es el propio del sermón.

La Colecta “Et Famulos tuos”. Se añadía siempre (salvo las misas de requiem) por única conclusion, ya sea a la colecta solamente, ya a la secreta y a la postcomunion; incluso en Roma se decía en el colegio español y en la Iglesia de Montserrat. Era privilegio para España concedido por San Pío V y por Benedicto XIII, y confirmado por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos de 13 de julio de 1675. En ella se rezaba por el Papa, el Obispo, el Rey, familiares, pueblo y ejército.

La hijuela o palia redonda con una presilla o botoncito es uso exclusivo de España. Se cubre con ella la hostia en la patena hasta el ofertorio. Su origen puede ser el siguiente: la palia cuadrada en España era de reducidas dimensiones, a menudo sin acartonar, y se colocaba dentro del corporal doblado, de manera que al desplegarlo quedaba en el cuadrante medio derecho. Nunca salía la palia del corporal, sin duda por respeto, al haber estado en contacto con el Sangüis que tras la sunción podría haber quedado en el borde de la copa del cáliz. Siendo impensable cubrir la hostia directamente con el velo del cáliz, se ideó la hijuela para protegerla hasta el ofertorio. Es curioso que los términos hijuela y palia se usan, según las regiones, para referirse ya a la una ya a la otra, lo que causa confusión al leer algunos manuales de ceremonias antiguos. Las hijuelas las hay acartonadas y sin acartonar.

La cucharilla se usa en España, y en algunos países sudamericanos. Rara vez en Italia y en algunos lugares en Alemania e Inglaterra. Contempla su uso un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos.

Doble corporal. Lo mencionan autores del XIX, y en Zaragoza se estuvo usando hasta los años sesenta. Se trata simplemente de la practica de desplegar no uno sino dos corporales, el "verdadero" de lino sencillo y otro un poco mayor muy almidonado con bordados y profusión de encajes.

Las palmas de las manos vueltas hacia el altar. cuando el sacerdote extiende las manos puede tener las palmas “ad altare versas”.

La palmatoria es la versión hispana del tercer cirio o cirio del Sanctus (en México la llaman tercerilla) del que habla el misal. Incluso en el de Juan XXIII hay una referencia a ese uso permitiendo que continúe. En Inglaterra hay un cirio en la credencia, en Italia hay a veces un candelero adosado a la pared cerca de la credencia, o cerca del altar, o incluso adosado a la grada del lado de la epístola. Solo entre los españoles se usa el cirio con palmatoria, que estrictamente es un privilegio prelaticio, aunque nosotros lo hemos extendido a todos los sacerdotes. La palmatoria se enciende en la credencia tras sonar el Sanctus y se coloca sobre la mesa del altar del lado de la epístola, paralela al corporal y no muy lejos de el; se lleva para la comunión acompañando al Santísimo, a menos que haya ceroferarios; si hay dos acólitos, el de la izquierda lleva la palmatoria; si uno, con la derecha sostiene la patena de comunión y con la izquierda coge el mango de la palmatoria, colocando el extremo sobre el ángulo del brazo derecho. Los prelados usan palmatoria toda la misa, al lado del misal.

Lavabo con aguamanil es también de uso prelaticio, pero extendido en España a todos los sacerdotes. En todos los demás países se usa la vinajera del agua y un platillo de cristal sencillo.

Ornamentos blancos y celestes de la Inmaculada, sobre los que hubo pleito y Roma ordenó que se utilizasen mientras durasen, éstos y sus similares. Solución salomónica. Parece que este uso se originó en torno a la polémica inmaculista de 1617. El Papa Pío VII Chiaramonti por Breve de 28-11-1817 otorgó privilegio para usar el celeste en la octava de la Inmaculada en la Catedral de Sevilla, y el 19-09-1879 la Sagrada Congregación de Ritos lo amplió a todo el Arzobispado, siempre que se celebrara misa de la Inmaculada, concediéndose después a todas las Iglesias que lo solicitasen a Roma (decreto 4083).

El bonete español. De cuatro picos y diferente a los birretes que usan los sacerdotes del resto del mundo, pero con idéntico uso litúrgico. Al modelo español se le llama indistintamente “bonete” o “birrete”. Al extranjero, solo birrete.

Cíngulo fajinado. Ya obsoleto, es una faja con dos caídas terminadas en borlas, que lleva el celebrante como cíngulo. La faja es del mismo tejido que los ornamentos, o esta bordada ricamente. Para ajustarla según la circunferencia del celebrante tiene unas cintas que se atan por detrás. Las caídas son una a la izquierda y otra a la derecha, de manera que queden simétricas con el cuerpo Se ha usado en España, en México, etc.

Uso de las dalmáticas por los acólitos. Según información rescatada por el historiador don Ramón de la Campa, en el Archivo de la Catedral de Sevilla, que hoy se encuentra depositado junto al General del Arzobispado de Sevilla en el Palacio Arzobispal, se encuentran todos los litigios que hubo entre el Cabildo Catedral y el Arzobispo Jaime de Palafox y Cardona (1684-1701), el "hombre de los mil pleitos". El pretendió abolir todos los usos particulares y privilegios de la seo hispalense: precedencia del deán sobre el provisor eclesiástico, danzas de los seises, uso de ornamentos blancos y celestes para la Inmaculada..., y el uso de dalmáticas por los ministros menores. Todos los pleitos fueron a Roma, el que nos interesa, entre otros, a la SCR. Fue largo, y no sabemos como acabó, lo que sí es cierto que la costumbre se perpetuó. Se pidió parecer a muchas catedrales de España, y todas respondían afirmativamente, al uso de dalmáticas por ministros legos o clérigos no ordenados, como propia de nuestra nación. Una de las soluciones sugeridas es que fueran ornamentos no bendecidos, pero esto no satisfizo.

Hay grabados de los viajeros del XIX que incluyen a los ceroferarios y turiferario con dalmáticas. Incluso hay testimonios de que en el seminario de Sevilla había antiguamente dalmáticas de todos los colores para cuando el seminario asistía solemnemente a la catedral. En el trabajo “Un ejemplo de patronazgo nobiliario en la Catedral de Sevilla: la Capilla de la Concepción Grande y Don Gonzalo Núñez de Sepúlveda" (El comportamiento de las Catedrales españolas. Del Barroco a los Historicismos, Murcia 2003, pp. 425 ss.), al narrar el inventario de la dotación del ajuar y fiesta de la Inmaculada de 1656 cita un terno completo de brocado blanco de oro matizado en azul celeste, un frontal grande para el altar mayor, once frontales donde se ponen las reliquias, un paño de púlpito, una manga de cruz, etc., siete dalmáticas de raso azul y blanco con sus cenefas de brocatel para los ceroferarios y turiferarios, con sus albas de ruán y faldones de dicho raso, cíngulos, cordones de seda blanca y azul.

Obtenido de: Una Voce Málaga

segunda-feira, 11 de julho de 2011

Pedro e Primado Papal


A Fidelidade ao Santo Padre


A beleza salvará o mundo



[Na Igreja,] todas as obras confluem para Deus, exceto a da arte. As congregações repartiram entre si todas as outras, salvo aquela. Algumas, efetivamente, como os jesuítas, os franciscanos, os redentoristas, os dominicanos, os missionários, pregam, organizam retiros, evangelizam os infiéis; outras mantêm pensionatos e escolas; outras, como os sulpicianos e os lazaristas, seminários; a maioria delas inclusive desempenha essas diferentes funções; outras, ainda, cuidam de doentes, ou, como os cartuxos e os cistercienses, reparam os pecados do mundo, são reservatórios de expiação e de penitência; outras, enfim, como os beneditinos da Congregação da França, se consagram mais especialmente ao serviço litúrgico, ao ofício divino dos louvores.

Mas nenhuma, nem mesmo a dos beneditinos aos quais ele pertence de direito, tem reinvidicado os direitos sobre a arte religiosa, que ficou sem herdeiros desde o desaparecimento de Cluny ....

Além disso, é preciso ser bem ignorante para negar, mesmo apenas do ponto de vista prático, o poder da arte. Ela foi a auxiliar mais segura da mística e da liturgia, durante a Idade Média; foi a filha amada da Igreja, sua intérprete, que ela encarregava de exprimir seus pensamentos, de expô-los nos livros, sobre os pórticos das catedrais, nos retábulos, na arquitetonia dos edifícios.

Era ela que comentava os Evangelhos e abrasava as multidões; que as lançava, sorrindo em alegres orações, ao pé dos presépios, ou as sacudia com soluços diante dos conjuntos lacrimosos dos calvários; que as fazia ajoelhar, estremecidas, quando em maravilhosas Páscoas, Jesus, ressuscitado, sorria, apoiado sobre sua enxada, para Madalena,ou que as erguia, ofegantes, gritando de alegria, quando, em extraordinárias Ascensões, Cristo, subindo para um céu dourado, levantava sua mão perfurada, de onde corriam rubis, para as abençoar!

Tudo isso está distante, infelizmente! Em que estado de abandono e de anemia se encontra a Igreja, depois que Ela desinteressou-se da arte, e que a arte retirou-se dEla! Ela perdeu seu melhor modo de propaganda, seu mais seguro meio de defesa.
Pareceria que agora, quando é assaltada e faz água de todos os lados, Ela deve suplicar ao Senhor que lhe envie artistas... (J. K. Huysmans, L'Oblat, Stock Éditeur, 8ª ed., 1903, pp. 348 a 350).

O Papa João Paulo II tem extraordinária sensibilidade para o papel da arte na evangelização. Por isso, na sua Carta aos Artistas, referiu-se aos problemas de nossa época dizendo: "a beleza salvará o mundo".

Da consideração admirativa dos esplendores da arte católica, nasce para os Arautos do Evangelho um ideal: fazer surgir de entre as luzes matizadas e sublimes dos vitrais medievais uma aurora de novo brilho e fulgor dentro da Santa Igreja.

Levar o belo a pobres e ricos, a todos os carentes do maravilhoso, é a alta missão evangelizadora decorrente deste novo Carisma, reconhecido pelo Papa João Paulo II.

(Revista Arautos do Evangelho, Janeiro/2002, n. 1, p. 26-27)

domingo, 10 de julho de 2011

Angelus de Bento XVI - 10/07/2011


Queridos irmãos e irmãs!


Agradeço-vos por estardes reunidos para o encontro do Angelus aqui em Castel Gandolfo, onde cheguei há poucos dias. Aproveito de bom grado a ocasião para dirigir a minha saudação cordial também a todos os habitantes desta querida Cidade, com o desejo de uma boa estação de verão. Saúdo particularmente o nosso Bispo de Albano.

No Evangelho deste Domingo (Mt 13,1-23), Jesus dirige-se à multidão com a célebre parábola do semeador. É uma página, de algum modo, "autobiográfica", porque reflete a experiência mesma de Jesus, da sua pregação: Ele identifica-se com o semeador, que espalha a boa semente da Palavra de Deus e observa os diferentes efeitos que obtém, seguidos do tipo de acolhimento reservado ao anúncio. Há quem escuta superficialmente a Palavra, mas não a acolhe; há quem a acolhe no momento, mas não tem a constância e perde tudo; há quem seja dominado pelas preocupações e seduções do mundo; e há quem escute de modo receptivo, como o terreno bom: aqui a Palavra produz fruto em abundância.

Mas esse Evangelho insiste também sobre o "método" da pregação de Jesus, isto é, de fato, sobre o uso das parábolas. "Por que lhes falas em parábolas?" – perguntam os discípulos (Mt 13,10). E Jesus responde colocando uma distinção entre esses e a multidão: aos discípulos, isto é, àqueles que já estão decididos por Ele, Ele pode falar do Reino de Deus abertamente, ao passo que, aos outros, deve anunciá-lo em parábolas, para estimular, de fato, a decisão, a conversão do coração; as parábolas, de fato, por sua natureza, requerem um esforço de interpretação, interpelam a inteligência, mas também a liberdade. Explica São João Crisóstomo: "Jesus pronunciou essas palavras com o objetivo de atrair a si os seus ouvintes e exortá-los, assegurando que, se se voltassem a Ele, Ele lhes curará" (Comm. al Vang. di Matt., 45,1-2). No fundo, a verdadeira "Parábola" de Deus é Jesus mesmo, a sua Pessoa que, na forma da humanidade, esconde e ao mesmo tempo revela a divindade. Desse modo, Deus não força a crer n'Ele, mas nos atrai a Si com a verdade e a bondade do seu Filho encarnado: o amor, de fato, respeita sempre a liberdade.

Queridos amigos, amanhã celebraremos a festa de São Bento, Abade e Patrono da Europa. À luz desse Evangelho, olhamos a ele como mestre da escuta da Palavra de Deus, uma escuta profunda e perseverante. Devemos sempre aprender com o grande Patriarca do monaquismo ocidental a dar a Deus o lugar que é Seu de direito, o primeiro lugar, oferecendo a Ele, com a oração da manhã e da noite, as atividades diárias. A Virgem Maria ajude-nos a ser, com base em seu modelo, "terra boa" onde a semente da Palavra possa produzir muito fruto.

sábado, 9 de julho de 2011

O rito, o papa e o amor


Uma pequena introdução ao amor que se deve a Santa Liturgia

Por Michel Pagiossi Silva

Ainda quando era cardeal em 2004, o papa Bento XVI foi chamado para prefaciar o livro “The organic development of the liturgy” de Dom Alcuin Reid (O desenvolvimento orgânico da Liturgia) e, muito diretamente, fala da liturgia e, especialmente, do papel exercido nela pelo Supremo Pontífice[i]:

“(...) o papa não é um monarca absoluto cuja vontade é lei, mas o guardião da autêntica Tradição e, por isso, o primeiro a garantir a obediência. Ele não pode fazer o que quiser, e justamente por isso pode se opor àqueles que pretendem fazer tudo o que querem. A lei a que deve se ater não é a ação ad libitum, mas a obediência à fé. Por isso, diante da liturgia, tem a função de um jardineiro e não a de um técnico que constrói máquinas novas e joga as velhas na lata de lixo. O “rito”, ou seja, a forma de celebração e de oração que amadurece na fé e na vida da Igreja, é forma condensada da Tradição viva, na qual a esfera do rito expressa o conjunto de sua fé e de sua oração, tornando assim experimentáveis, ao mesmo tempo, a comunhão entre as gerações e a comunhão com aqueles que rezam antes de nós e depois de nós. Assim, o rito é como um dom concedido à Igreja (...)”.

São frases fortes, não podemos negar, mas que demonstram algo mais além do que se pode captar. Se a primeira vista o texto parece duro, condenando os abusos, por outro, e, provavelmente, era este a intenção do, então, cardeal Ratzinger, demonstra um grandíssimo amor pela Liturgia e, ao mesmo tempo, uma grande definição do dom que temos em nossos rituais.

Chama-nos a atenção algumas das idéias que o atual papa usa, como, por exemplo, o papa como um jardineiro e não um mecânico. O papa é jardineiro porque apara o crescimento gradual e, da mesma forma, quando jardinamos algo não o fazemos por mau, ao contrário, o fazemos com a melhor de todas as intenções porque desejamos que a planta cresça e viceje! Não agimos de modo egoísta, cortando este ou aquele galho que não nos interessa por o acharmos feio ou pomposo demais, mas, trabalhamos para que a obra em si, a árvore ou planta, seja aquela que melhor florirá, crescerá e que se tornará mais bela.

Porém, se o papa é o jardineiro, o que ele jardina? O papa jardina uma árvore chamada Tradição e que, no caso deste artigo, tem como sua representação o rito litúrgico. O Rito Romano é o rito que estamos acostumados a participar em nossas paróquias, mesmo havendo vários outros ritos dentro da Igreja Católica Apostólica Romana. O importante é lembrarmos que nenhum rito é melhor que o outro, da mesma forma que árvores que dão o mesmo fruto não são melhores ou piores por serem diferentes umas das outras! O rito constitui-se de gestos, palavras, ações, música, silêncio, toda uma série de rituais que tem como centro Nosso Senhor Jesus Cristo, presente na Mesa da Palavra e, ainda mais especialmente, feito presença viva no meio de nós “escondido” de nossos olhos sob as Espécies do Pão e Vinho que, na Consagração, tornam-se Seu Preciosíssimo Corpo e Sangue.

Voltando a árvore, que chamamos de Rito, e que o papa é o jardineiro. Há algo de muito especial nesta árvore: por dois mil anos, mais de duas centenas e meia de jardineiros passaram por elas. Além disso, milhões e milhões de fiéis, desde a fundação da Igreja, deram sua pequena contribuição para a árvore, uns a admiraram, outros a regaram, outros se colocaram a serviço do jardineiro, fazendo o que lhes pedia. Como muitos passaram pela árvore, muitos passarão por ela!

Muitos passarão e verão esta árvore... É uma afirmação interessante. Podemos lembrar-nos de nossos pais que nos ensinaram e nos tomaram pelas mãos e nos conduziram a Igreja e nós, como ficamos curiosos, tentando entender o que acontecia ali, naquele altar. E podemos estender isso a nossos pais e nossos avôs e aos nossos bisavôs e tataravôs... E voltaremos no tempo em uma linha contínua até os primeiros cristãos, até os mesmos Apóstolos que hoje honramos em nossos altares, e veremos que a sombra desta árvore se estendeu desde o princípio, desde quando ela era uma mudinha, e hoje é tão bela e frondosa! Agora, depois de olharmos para trás, podemos olhar para frente...

Olhando para frente, mesmo na expectativa da Vinda do Senhor, podemos ver nossos filhos, nossos netos, toda a nossa família futura reunida a volta desta árvore. Que beleza deve ser! Porém, isso nos levanta a questão: mesmo não sendo o jardineiro, que árvore queremos legar a nossos filhos ou, mais imediatamente, a nós mesmos?

O que eu desejo começar, neste artigo, é mostrar não apenas a antiguidade da Santa Liturgia, mas, da mesma forma, ajudar a despertar em cada um o amor para com a Celebração Eucarística, seja do rito que ela for celebrada. Basear-me-ei, inicialmente, em três pontos: venerabilidade, amor a Nosso Senhor e obediência.

Tanto já foi escrito sobre a venerabilidade da Liturgia, porém, poucas vezes paramos para nos perguntar sobre isso. Pois cada gesto, cada palavra (especialmente nos textos originais, antes das traduções) tem uma história profunda por trás de si. Foram anos e anos de crescimento da árvore que levaram no que ela é hoje! Se pensarmos que a Oração Eucarística I, chamada de Cânon Romano, já estava em uma forma bastante parecida com a que ouvimos hoje com o papa São Gregório Magno (papa de 590 a 604), notaremos que nada está lá por acaso, mas, houve um desenvolvimento e florescimento de fórmulas belas, simples e profundas ao longo do tempo que se tornaram universais.

Da mesma forma, é exatamente durante a Ação Litúrgica que o sacerdote, agindo in persona Christi, rememora os acontecimentos finais de Nosso Senhor, a Ceia Pascal, sua dolorosa Paixão e sua Gloriosa Ressurreição e Ascensão aos Céus! É lá, na Celebração Eucarística, que Nosso Senhor Jesus se faz novamente presente verdadeira comida e verdadeira bebida! Ele vem! Que lindo é pensarmos nisso! O próprio Cristo, Deus feito homem, vem a nós e permanece conosco, não porque merecemos, mas porque Deus quer salvar-nos e não fazer-nos perder! Quão bom e frutuoso seria se honrássemos mais e melhor Nosso Senhor Sacramentado!

Termino falando da obediência. Meus irmãos, que venerável é nossa Liturgia! Meus irmãos, que benção maravilhosa e incomparável é termos o próprio Deus sobre Nossos Altares! Então, o que faremos? Vamos jogar toda a antiguidade fora porque queremos o novo que inventamos? Vamos fazer da Celebração do Deus Vivo, do Cordeiro Pascal, uma festa de nós homens? Vamos trocar a beleza de uma Celebração bem feita pela improvisação por causa da “criatividade”? Não responderei as questões, mas, darei uma idéia do que penso. Voltemos a Árvore, voltemos ao Jardineiro. Se quisermos realizar uma Santa Celebração a primeira coisa a fazermos é nos voltarmos para a figura daquele jardineiro de vestes brancas tão simples e ouvirmos o que ele tem a dizer porque ele é como “um pai de família que tira de seu tesouro coisas novas e velhas.” (Mt 13,52). Ele sabe o que faz e, com toda a certeza, sempre nos dará o melhor.

E o que queremos para nós, senão o melhor?
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Notas:

[i]RATZINGER, Joseph, Preface in REID (OSB), Alcuin. The organic development of the liturgy, p. 10-11, Ignatius Press, San Francisco, 2005.

sexta-feira, 8 de julho de 2011

Procissão de São João Batista em Gênova






Esplendor da Procissão de São João Batista, na cidade de Gênova. Ao pedido do cardeal arcebispo de Gênova Dom Bagnasco, sua Eminência Dom Mauro Piacenza, conduziu a solene procissão.
Podemos dizer que são resquícios de Giuseppe Siri.

Redescobrir a Essência da Liturgia


Por Caio Vinícius P.Nogueira

Restaurar a nossa fé vem sendo o principal ato de Sua Santidade Bento XVI basta olhar o seu apreço aos Divinos Mistérios, ao silêncio, ao recolhimento, ao belo, e principalmente à Santa Liturgia.

Ao percebermos o quão é belo o significado da Liturgia, começaremos a pensar se tudo o que fizemos, fazemos ou faremos está de acordo com o pensamento da Madre Igreja. Desde o primórdio, a Mãe Igreja ensina aos seus filhos o verdadeiro sentido do Sacrifício da Missa, da nossa Fé. Não podemos mudar estes valores, pois assim estaremos em desobediência para com a nossa Igreja.

Se tomarmos para nós o pensamento de liturgia como ação de Deus, não nossa, entenderemos que aquilo que se faz no altar, é verdadeiramente o sacrifício do Filho de Deus, entenderemos que “a liturgia, nós não a fazemos; não é nossa obra, mas de Deus. A concepção do homem “criador” conduz a uma visão secularizada de tudo, em que Deus, com frequência, não tem lugar. A paixão pela mudança e a perda da tradição ainda não foram superadas”. [1]

No início do Concílio Vaticano II, em determinada sessão do dia 16 de outubro de 1962, os padres conciliares foram informados que o tema “Liturgia” entraria em pauta. Então o primeiro passo foi a eliminação do latim de todos os breviários e missais dos sacerdotes, entrando em seu lugar o vernáculo [2]. Mas seria necessário eliminar a “língua angelical” que fazia parte da Tradição da Igreja? O beato João XXIII havia selado um documento que deveria salvaguardar o latim como língua “imutável” e “universal” da Igreja e da liturgia católica no altar da Confissão, sobre o túmulo de São Pedro, na presença de quarenta cardeais. O documento, promulgado sete meses antes da abertura do Concílio, foi rapidamente esquecido, mas os bispos reunidos em Roma decidiram levá-lo em consideração. A Constituição Sacrosanctum concilium, sobre a liturgia, diz: “Seja conservado o uso da língua latina, salvo o direito particular”. (nº 36) e “Cuide-se para que os fiéis saibam recitar e cantar juntos, inclusive em língua latina, as partes do Ordinário da missa que lhes cabem”. (nº 54). [3]

Bento XVI tem provocado, como pode, o tão almejado novo movimento litúrgico, sobretudo com seu exemplo. O modo de o Papa celebrar, a sua piedade e reverência para com os sagrados mistérios, a reivindicação por palavras e gestos da centralidade de Deus no culto, o resgate de signos litúrgicos pertencentes à rica tradição da Igreja, a colocação do crucifixo no centro do altar etc., tudo isso tem já causado uma boa impressão em bispos e padres que, interiormente robustecidos, procuram seguir os passos do Vigário de Cristo na terra em sua luta contra a secularização da liturgia.[4]

Para podermos ajudar o Santo Padre na sua Reforma da Reforma, precisamos entrar na infantaria de seu exército, estar na linha de frente, “combater o bom combate e resistir firmes na fé”. A recuperação da liturgia não se dará em um ano, mas em vários, então temos que continuar apegados à rocha de Pedro. Para resgatar a Santa Liturgia é preciso a criação de algo, este algo foi chamado de Novo Movimento Litúrgico, um movimento que não pode ser fabricado, tem que ser incentivado, posto em prática. Comecemos portanto, em nossas igrejas o exercício deste movimento litúrgico, sem criar nada (pois tudo já foi criado), para conseguirmos alcançar o fim último que é a Glória de Deus.

Neste Novo Movimento Litúrgico tem sido levantada uma questão interessante, até que ponto o Novus Ordo pode assemelhar-se com a Missa Antiga. Para tentar responder  esta questão vejamos o exemplo do nosso Pontífice atual. Durante a incensação ele recorre ao Salmo 140 que é dito na Forma Extraordinária, outro fato é a comunhão de joelhos e na boca, que foi colocada de lado na Reforma Litúrgica Pós-conciliar. Algo mais concreto é a sua intervenção no Motu Proprio Summorum Pontificum: “Não existe nenhuma contradição entre uma edição e outra do Missale Romanum. Na história da Liturgia há crescimento e progresso, mas nenhuma ruptura. Aquilo que para as gerações anteriores era sagrado permanece sagrado e grande também para nós, e não pode ser de improviso totalmente proibido ou mesmo prejudicial. Faz-nos bem a todos conservar as riquezas que foram crescendo na fé e na oração da Igreja, dando-lhes o justo lugar”.[5]

Se aplicarmos esse texto à celebração da forma nova do rito Romano, além de simplesmente aplicá-lo à celebração do usus antiquior, surge um número de pontos relevantes que se opõem a uma atitude que se enraizou por quarenta anos de celebração da forma nova da Missa. Em primeiro lugar, apesar de ter havido algumas grandes simplificações introduzidas no Missal de Paulo VI, essas não podem ser vistas em contradição com os gestos mais solenes e complexos do usus antiquior. Em outras palavras, se um sacerdote genuflecte duas vezes, tanto na consagração da hóstia como na do cálice, ou se ele incensa o altar com os ditos “gestos múltiplos e complexos” enquanto silenciosamente recita os primeiros quatro versículos do Salmo 140, isto não pode ser visto como algo que desrespeita o novo rito, o Concílio Vaticano II ou a “abertura das janelas” da Igreja: “Não existe nenhuma contradição entre uma edição e outra do Missale Romanum”.[6]

A liturgia não é uma invenção, é a ação de Deus, viva e eficaz. Não podemos fazer dela como um "objeto a reformar"[7], ela deve ser imútavel, esplêndida e correta. Façamos um bem para a Santa Igreja, não mudemos a liturgia, ela não precisa de reformas, quem precisa somos nós. Precisamos redescobrir o valor das coisas de Deus.

A reforma litúrgica,em sua realização concreta, se distanciou demais desta origem. O resultado não foi uma reanimação, mas uma devastação. De um lado, tem-se a liturgia que se degenerou em “show”, onde se quis mostrar uma religião atrativa com a ajuda de tolices da moda e de incitantes princípios morais, com êxitos momentâneos no grupo de criadores litúrgicos e uma atitude de reprovação tanto mais pronunciada nos que buscam na Liturgia, não tanto o “showmaster” espiritual, mas o encontro com o Deus vivo, diante do qual toda “ação” é insignificante, pois somente este encontro é capaz de nos fazer chegar à verdadeira riqueza do ser. [8]

De fato, durante os anos que se seguiram à introdução do Missal de Paulo VI, tentativas de impor uniformidade absoluta mostraram-se ilusórias. Muito propriamente, a Santa Sé interveio para condenar abusos litúrgicos que iam desde o uso de textos não bíblicos para as leituras, até a consagração de uma jarra de vinho em lugar de um cálice, passando pelo uso de matérias e formas inválidas para os sacramentos.[9]

Imaginemos portanto, a Liturgia como uma grande árvore, que ao longo dos séculos da Igreja foi crescendo, criando galhos que se estenderam, folhas grandes e verdes e frutos maravilhosos, e foi crescendo até ficar bem alta. Mas, em determinado momento parou de crescer, seus galhos que antes eram fortes, ficaram fracos, suas folhas grandes e verdes foram murchando, os seus frutos apodreceram. Porém, mais tarde esta velha árvore voltou a frutificar e chamar a atenção dos pássaros, que aos poucos foram levando as sementes dessa árvore para longe, onde hoje, brotam pequenos arbustos que alguns já querem cortar, entretanto, os arbustos resistem, porque foram originados da grande “árvore da liturgia”.

A árvore voltou a crescer, e continua a crescer, precisamos ficar debaixo de seus galhos para recebermos a sua sombra, depois precisamos sair debaixo da árvore e irmos plantar as sementes que colhemos dos frutos que dela caíram. Necessitamos ser intrépidos, altivos e ativos, precisamos fazer da “árvore da Liturgia” conhecida por toda parte, não podemos fazer com que esta árvore volte ao declínio. Lutemos, lutemos para podermos alcançar os frutos desta árvore, e podermos dizer que valeu todos os nossos esforços, em busca da construção do Novo Redescobrimento da Liturgia.

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Notas:

[1] Cardeal Cañizares Llovera. "Entrevista com Paolo Rodari".

[2] Andrea Tornielli. "Uma Babel Programada".

[3] Idem

[4] Padre Emílio de Farias. "Um Novo Movimento Litúrgico".

[5] Bento XVI. "Motu Proprio Summorum Pontificum".

[6] Padre Timothy Finigan. "As duas Formas do Rito Romano:" Enriquecimento mútuo" na teoria e na prática".

[7] Bento XVI. Congresso Romano pelos 50 anos da fundação do Pontifício Instituto Litúrgico.

[8] Bento XVI. "A intrepidez de uma verdadeira Testemunha". Livro de Klaus Gamber.

[9] Congregação para o Culto Divino e a Disciplina dos Sacramentos. "Instrução a Respeito do culto do mistério Eucarístico".

quinta-feira, 7 de julho de 2011

Coração Eucarístico de Nosso Senhor


"Estai certos de que Eu estou convosco todos os dias, até a consumação dos séculos."
(Matth. 28,20)

Saciados com os dons do Vosso Sagrado Coração, Vos pedimos, Senhor Jesus, a graça de não somente permanecermos no Vosso amor, mas também de nele crescermos mais e mais. 
(Communio da Festa)

Vaticano: Ordenações de sacerdotes lefebvristas são ilegítimas

Em declarações ao grupo ACI este 5 de julho, o Diretor da Sala de Imprensa da Santa Sé, Pe. Federico Lombardi, assinalou que as recentes ordenações de 20 sacerdotes da Fraternidade São Pio X (lefebvristas) são ilegítimas.

Em resposta a uma pergunta da agência ACI Prensa o porta-voz vaticano disse que "enquanto a Fraternidade não tenha um status canônico na Igreja –sublinha Bento XVI– seus ministros não exercem um ministério legítimo n’Ela".

O sacerdote disse também que este status não será definido "até que os assuntos doutrinais sejam esclarecidos".

Recentemente os lefebvristas ordenaram sacerdotes na Suíça, Alemanha e nos Estados Unidos. Na cerimônia de ordenação de 17 de junho no seminário de Winona (Estados Unidos), o superior geral da Fraternidade São Pio X, Bernard Fellay, valeu-se da homilia para atacar o Vaticano por sua "inconsistência no diálogo" com sua organização.

Nesta ordenação de 5 sacerdotes, Fellay disse que "quando falo de contradição, meus queridos irmãos, refiro-me a que certas pessoas em Roma nos consideram fora da Igreja, excomungados, e inclusive como se tivéssemos perdido a fé e fôssemos hereges. Mas há outros que claramente nos aceitam como católicos".

A Fraternidade São Pio X reúne seguidores do Arcebispo francês Marcel Lefebvre, que faleceu excomungado em 1991, anos depois de ordenar quatro bispos sem autorização do Papa.

Em 24 de janeiro de 2009 o Papa Bento XVI decidiu levantar a excomunhão que pesava sobre estes quatro bispos: Bernard Fellay, Richard Williamson, Alfonso de Galarreta e Tissier de Mallerais.

No dia 29 de janeiro, ao final da audiência geral, o Papa explicou que a decisão de levantar a excomunhão, um "ato de paterna misericórdia", foi tomada porque os bispos até então excomungados, "tinham me manifestado várias vezes seu vivo sofrimento pela situação em que se encontravam".

Bento XVI expressou seu desejo de que "este meu gesto seja correspondido pelo compromisso solícito por parte deles de dar os ulteriores passos necessários para realizar a plena comunhão com a Igreja, testemunhando assim verdadeira fidelidade e verdadeiro reconhecimento do magistério e da autoridade do Papa e do Concílio Vaticano II".

Para precisar ainda mais os alcances do levantamento da excomunhão, no dia 4 de fevereiro de 2009 a Secretaria de Estado do Vaticano indicou em um comunicado que os quatro bispos estão obrigados ao "pleno reconhecimento do Concílio Vaticano II" e do Magistério de todos os Papas posteriores a Pio XII.

O texto também solicitava a um destes quatro, o bispo Richard Williamson, que nega o holocausto, que tome distância "publicamente e de modo totalmente inequívoco” das suas posições em relação à Shoah, “desconhecidas pelo Santo Padre no momento do levantamento da excomunhão".

A nota da Secretaria de Estado Vaticano explicava que "o levantamento da excomunhão liberou os quatro bispos de uma pena canônica muito grave, mas não mudou a situação jurídica da Fraternidade São Pio X, que no momento atual, não goza de nenhum reconhecimento canônico na Igreja Católica".

"Além disso os quatro bispos, embora já não estejam excomungados, não têm uma função canônica na Igreja e não exercem licitamente um ministério n’Ela".

Em outubro de 2009 o superior geral da Fraternidade, Bernard Fellay, assinalou que o Vaticano considerava a possibilidade de converter o seu grupo em uma Prelatura Pessoal, uma estrutura similar à do Opus Dei, como parte das discussões rumo à reconciliação.

Entretanto, em janeiro de 2010 o bispo negacionista do holocausto e um dos quatro da fraternidade São Pio X a quem o Papa Bento XVI levantou a excomunhão em 2009, Richard Williamson, assinalou que as negociações de seu grupo com a Santa Sé constituem "uma conversação entre surdos" na qual nunca se chegará a um acordo porque ambas as posições são "absolutamente irreconciliáveis".

Em fevereiro de 2011 Bernard Fellay confirmou esta opinião de Williamson e em uma entrevista com os membros de sua organização nos Estados Unidos, disse que no diálogo com a Santa Sé não puderam convencer os representantes do Vaticano de fazer que a Igreja retorne ao estado anterior ao Concílio Vaticano II, transgredindo a vontade do Santo Padre.

Fellay explicou nessa entrevista que a Santa Sé assinalou-lhes que "existiam problemas doutrinais com a Fraternidade e que os mesmos deviam esclarecer-se antes de um reconhecimento canônico" por parte da Igreja depois do levantamento das excomunhões.

Instrução sobre a Missa em latim
Do mesmo modo, em maio de 2011, a Pontifícia Comissão Ecclesia Dei divulgou uma instrução que regulamenta a celebração da Missa em latim com o Missal de 1962.

Um de seus principais pontos assinala aqueles que a solicitem não podem ser contrários ao "rito ordinário", estendido atualmente em toda a Igreja Católica depois do Concílio Vaticano II, nem tampouco contrários à autoridade do Santo Padre.

Junto com a instrução "Universae Ecclesiae" que regulamenta o Motu Proprio do Papa publicado em 2007, o Diretor do Escritório de Imprensa da Santa Sé, Pe. Federico Lombardi, apresentou uma síntese do primeiro documento na qual se indicava o seguinte:

"É muito importante a elucidação (n.19), segundo a qual os fiéis que pedem a celebração em forma extraordinária ‘não devem sustentar ou pertencer de maneira nenhuma a grupos que se manifestem contrários à validez ou legitimidade da forma ordinária’ e/ou à autoridade do Papa como Pastor Supremo da Igreja universal. Isto estaria em total contradição com o objetivo de ‘reconciliação’ do Motu proprio mesmo".

Embora o ponto 19 da instrução Universae Ecclesiae não mencione nenhum grupo ou pessoa em específico, alguns afirmam que está dirigida aos lefebvristas agrupados na Fraternidade São Pio X.

Quando o Papa Bento XVI publicou o Motu Proprio Summorum Pontificum em 2007, os seguidores de Lefebvre reunidos na Fraternidade Sacerdotal São Pio X, viram com bons olhos esta decisão de liberar a celebração da Missa em latim que até esse momento só poderia ser celebrada com autorização do Bispo.

Entretanto, mantiveram através dos anos seu rechaço ao Concílio Vaticano II.

Retirado de: ACI Digital

“A liturgia não admite ficção: exige sempre a verdade” (2)


É impossível confundir a liturgia com um código de normas ou uma espécie de protocolo sagrado, quando é compreendida e estudada a partir de dentro. Esta é a reflexão feita nesta entrevista pelo novo diretor do Instituto Superior de Liturgia de Barcelona (http://www.cpl.es/ISLB/default.html), o único instituto superior de Liturgia que oferece suas aulas em espanhol – motivo pelo qual desperta grande interesse na América Latina.

Jaume González Padrós (Sabadell, 1960) é um sacerdote doutor em Liturgia (Pontifício Ateneu Sant'Alselmo) que afirma que, ainda que a Liturgia seja “terreno dos crentes”, também é uma magnífica oportunidade para evangelizar.

Padrós é membro do Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona e consultor da Comissão Episcopal de Liturgia da Conferência Episcopal Espanhola.

A primeira parte desta entrevista foi publicada ontem.

ZENIT: A liturgia parece um âmbito estritamente de interesse dos crentes. O senhor vê nela alguma dimensão de evangelização, de campo comum com os não católicos?

González Padrós: A liturgia, de fato, é um âmbito dos crentes. Ela tem a faculdade de iniciar na vida cristã, através dos sacramentos primeiros (Batismo, Confirmação, Eucaristia), e de renovar, nos já iniciados, a graça para que vivam sempre de Deus e em Deus. Então, é preciso pensar em uma tarefa de anúncio, de evangelização, que deve preceder, no tempo, a prática litúrgica. A confusão destas duas etapas se traduz em fracasso da ação pastoral e frustração na vivência litúrgica.

Não obstante, também é verdade que a liturgia possui uma grande força pedagógica e contém uma grande instrução. Quantas pessoas se sentiram interpeladas no fundo do seu coração, ao longo de uma celebração litúrgica bem realizada!

Outra coisa é o nível em que podemos participar juntos, durante as ações litúrgicas, católicos e membros de outras igrejas, comunidades ou congregações cristãs. No contexto da celebração da Palavra de Deus, sim é factível uma notável participação comum, mas infelizmente não podemos ir além. Fazer isso seria falsear a realidade, mostrando, na ação litúrgica, uma comunhão – na fé objetiva – fictícia.

E a liturgia não admite a ficção; exige sempre a verdade, no que se diz e no que se faz.

ZENIT: O que é a espiritualidade litúrgica à qual Joseph Ratzinger fazia referência antes de ser Papa?

González Padrós: O Papa Bento XVI teve sempre, como teólogo, uma grande estima pela liturgia. Ele a compreendeu a partir da fé, com profundidade doutrinal, e a conhece bem.

Precisamente por isso, por sua trajetória tão fecunda de estudo e pesquisa, pode viver espiritualmente da liturgia, fazendo dela não uma piedade particular, mas acolhendo-a como o que é, a piedade da Igreja, em seu sentido mais genuíno. É uma alegria intelectual muito grande tomar nas mãos qualquer um dos livros de Joseph Ratzinger e ler o que ele escreve sobre a liturgia e suas consequências para a espiritualidade do cristão.

Penso que suas reflexões estão na linha das páginas que lemos, com grande fruição espiritual, procedentes dos Padres da Igreja, aqueles pastores e teólogos dos primeiros séculos, do Oriente e do Ocidente, e que se caracterizam por sua referência imediata à Sagrada Escritura e pela compreensão mistérica dos ritos sacramentais.

ZENIT: Por que a liturgia se associa com severidade, formalidade, normativas?

González Padrós: Porque se tem dela um conhecimento tópico, meramente prático, periférico. Talvez também porque nunca se teve uma experiência celebrativa de qualidade. No entanto, é impossível confundir a liturgia com um código de normas ou uma espécie de protocolo sagrado, quando é compreendida e estudada a partir de dentro, no campo teológico e em sintonia com a grande tradição da Igreja, e quando é celebrada com a arte espiritual que exige.

Umas das coisas mais gratificantes para um professor de liturgia é quando, ao acabar um curso, alguns participantes lhe dizem que, durante esses dias, eles descobriram a liturgia; que até esse dia a concebiam como um conjunto de leis e ritos antiquados e que agora veem tudo de forma diferente, com sentido e perfume espiritual. Nesse dia, você vai para a cama satisfeito e dando muitas graças a Deus!

Eu sempre gostei do que li uma vez do cardeal Bevilacqua, grande amigo de Paulo VI: “A liturgia é agradecida; se você a trata bem, ela o recompensa muito”. Quanta razão ele tinha! Muitas vezes eu experimentei isso, tanto na sala de aula como na igreja!

De: Zenit

SUMMORUM PONTIFICUM



BENEDICTUS PP. XVI

LITTERAE APOSTOLICAE
MOTU PROPRIO DATAE

SUMMORUM PONTIFICUM


Summorum Pontificum cura ad hoc tempus usque semper fuit, ut Christi Ecclesia Divinae Maiestati cultum dignum offerret, «ad laudem et gloriam nominis Sui» et «ad utilitatem totius Ecclesiae Suae sanctae».
Ab immemorabili tempore sicut etiam in futurum, principium servandum est «iuxta quod unaquaeque Ecclesia particularis concordare debet cum universali Ecclesia non solum quoad fidei doctrinam et signa sacramentalia, sed etiam quoad usus universaliter acceptos ab apostolica et continua traditione, qui servandi sunt non solum ut errores vitentur, verum etiam ad fidei integritatem tradendam, quia Ecclesiae lex orandi eius legi credendi respondet» [1].

Inter Pontífices qui talem debitam curam adhibuerunt, nomen excellit sancti Gregorii Magni, qui tam fidem catholicam quam thesauros cultus ac culturae a Romanis in saeculis praecedentibus cumulatos novis Europae populis transmittendos curavit. Sacrae Liturgiae tam Missae Sacrificii quam Officii Divini formam, uti in Urbe celebrabatur, definiri conservarique iussit. Monachos quoque et moniales maxime fovit, qui sub Regula sancti Benedicti militantes, ubique simul cum Evangelii annuntiatione illam quoque saluberrimam Regulae sententiam vita sua illustrarunt, «ut operi Dei nihil praeponatur» (cap. 43). Tali modo sacra liturgia secundum morem Romanum non solum fidem et pietatem sed et culturam multarum gentium fecundavit. Constat utique liturgiam latinam variis suis formis Ecclesiae in omnibus aetatis christianae saeculis permultos Sanctos in vita spirituali stimulasse atque tot populos in religionis virtute roborasse ac eorundem pietatem fecundasse.

Ut autem Sacra Liturgia hoc munus efficacius expleret, plures alii Romani Pontifices decursu saeculorum peculiarem sollicitudinem impenderunt, inter quos eminet Sanctus Pius V, qui magno cum studio pastorali, Concilio Tridentino exhortante, totum Ecclesiae cultum innovavit, librorum liturgicorum emendatorum et «ad normam Patrum instauratorum» editionem curavit eosque Ecclesiae latinae usui dedit.

Inter Ritus romani libros liturgicos patet eminere Missale Romanum, quod in romana urbe succrevit, atque succedentibus saeculis gradatim formas assumpsit, quae cum illa in generationibus recentioribus vigente magnam habent similitudinem.

«Quod idem omnino propositum tempore progrediente Pontifices Romani sunt persecuti, cum novas ad aetates accommodaverunt aut ritus librosque liturgicos determinaverunt, ac deinde cum ineunte hoc nostro saeculo ampliorem iam complexi sunt redintegrationem» [2]. Sic vero egerunt Decessores nostri Clemens VIII, Urbanus VIII, sanctus Pius X [3], Benedictus XV, Pius XII et beatus Ioannes XXIII.

Recentioribus autem temporibus, Concilium Vaticanum II desiderium expressit, ut debita observantia et reverentia erga cultum divinum denuo instauraretur ac necessitatibus nostrae aetatis aptaretur. Quo desiderio motus, Decessor noster Summus Pontifex Paulus VI libros liturgicos instauratos et partim innovatos anno 1970 Ecclesiae latinae approbavit; qui ubique terrarum permultas in linguas vulgares conversi, ab Episcopis atque a sacerdotibus et fidelibus libenter recepti sunt. Ioannes Paulus II, tertiam editionem typicam Missalis Romani recognovit. Sic Romani Pontifices operati sunt ut «hoc quasi aedificium liturgicum [...] rursus, dignitate splendidum et concinnitate» appareret [4].

Aliquibus autem in regionibus haud pauci fideles antecedentibus formis liturgicis, quae eorum culturam et spiritum tam profunde imbuerant, tanto amore et affectu adhaeserunt et adhaerere pergunt, ut Summus Pontifex Ioannes Paulus II, horum fidelium pastorali cura motus, anno 1984 speciali Indulto “Quattuor abhinc annos”, a Congregatione pro Cultu Divino exarato, facultatem concessit utendi Missali Romano a Ioanne XXIII anno 1962 edito; anno autem 1988 Ioannes Paulus II iterum, litteris Apostolicis “Ecclesia Dei” Motu proprio datis, Episcopos exhortatus est ut talem facultatem late et generose in favorem omnium fidelium id petentium adhiberent.

Instantibus precibus horum fidelium iam a Praedecessore Nostro Ioanne Paulo II diu perpensis, auditis etiam a Nobis Patribus Cardinalibus in Concistorio die XXIII mensis martii anni 2006 habito, omnibus mature perpensis, invocato Spiritu Sancto et Dei freti auxilio, praesentibus Litteris Apostolicis DECERNIMUS quae sequuntur:

Art. 1. Missale Romanum a Paulo VI promulgatum ordinaria expressio “Legis orandi” Ecclesiae catholicae ritus latini est. Missale autem Romanum a S. Pio V promulgatum et a B. Ioanne XXIII denuo editum habeatur uti extraordinaria expressio eiusdem “Legis orandi” Ecclesiae et ob venerabilem et antiquum eius usum debito gaudeat honore. Hae duae expressiones “legis orandi” Ecclesiae, minime vero inducent in divisionem “legis credendi” Ecclesiae; sunt enim duo usus unici ritus romani.

Proinde Missae Sacrificium, iuxta editionem typicam Missalis Romani a B. Ioanne XXIII anno 1962 promulgatam et numquam abrogatam, uti formam extraordinariam Liturgiae Ecclesiae, celebrare licet. Conditiones vero a documentis antecedentibus “Quattuor abhinc annos” et “Ecclesia Dei” pro usu huius Missalis statutae, substituuntur ut sequitur:

Art. 2. In Missis sine populo celebratis, quilibet sacerdos catholicus ritus latini, sive saecularis sive religiosus, uti potest aut Missali Romano a beato Papa Ioanne XXIII anno 1962 edito, aut Missali Romano a Summo Pontifice Paulo VI anno 1970 promulgato, et quidem qualibet die, excepto Triduo Sacro. Ad talem celebrationem secundum unum alterumve Missale, sacerdos nulla eget licentia, nec Sedis Apostolicae nec Ordinarii sui.

Art. 3. Si communitates Institutorum vitae consecratae atque Societatum vitae apostolicae iuris sive pontificii sive dioecesani quae in celebratione conventuali seu “communitatis” in oratoriis propriis celebrationem sanctae Missae iuxta editionem Missalis Romani anno 1962 promulgatam habere cupiunt, id eis licet. Si singula communitas aut totum Institutum vel Societas tales celebrationes saepe vel habitualiter vel permanenter perficere vult, res a Superioribus maioribus ad normam iuris et secundum leges et statuta particularia decernatur.

Art. 4. Ad celebrationes sanctae Missae de quibus supra in art. 2 admitti possunt, servatis de iure servandis, etiam christifideles qui sua sponte id petunt.

Art. 5, § 1. In paroeciis, ubi coetus fidelium traditioni liturgicae antecedenti adhaerentium stabiliter exsistit, parochus eorum petitiones ad celebrandam sanctam Missam iuxta ritum Missalis Romani anno 1962 editi, libenter suscipiat. Ipse videat ut harmonice concordetur bonum horum fidelium cum ordinaria paroeciae pastorali cura, sub Episcopi regimine ad normam canonis 392, discordiam vitando et totius Ecclesiae unitatem fovendo.

§ 2. Celebratio secundum Missale B. Ioannis XXIII locum habere potest diebus ferialibus; dominicis autem et festis una etiam celebratio huiusmodi fieri potest.

§ 3. Fidelibus seu sacerdotibus id petentibus, parochus celebrationes, hac in forma extraordinaria, permittat etiam in adiunctis peculiaribus, uti sunt matrimonia, exsequiae aut celebrationes occasionales, verbi gratia peregrinationes.

§ 4. Sacerdotes Missali B. Ioannis XXIII utentes, idonei esse debent ac iure non impediti.

§ 5. In ecclesiis, quae non sunt nec paroeciales nec conventuales, Rectoris ecclesiae est concedere licentiam de qua supra.

Art. 6. In Missis iuxta Missale B. Ioannis XXIII celebratis cum populo, Lectiones proclamari possunt etiam lingua vernacula, utendo editionibus ab Apostolica Sede recognitis.

Art. 7. Ubi aliquis coetus fidelium laicorum, de quo in art. 5 § 1 petita a parocho non obtinuerit, de re certiorem faciat Episcopum dioecesanum. Episcopus enixe rogatur ut eorum optatum exaudiat. Si ille ad huiusmodi celebrationem providere non vult res ad Pontificiam Commissionem “Ecclesia Dei” referatur.

Art. 8. Episcopus, qui vult providere huiusmodi petitionibus christifidelium laicorum, sed ob varias causas impeditur, rem Pontificiae Commissioni “Ecclesia Dei” committere potest, quae ei consilium et auxilium dabit.

Art. 9, § 1. Parochus item, omnibus bene perpensis, licentiam concedere potest utendi rituali antiquiore in administrandis sacramentis Baptismatis, Matrimonii, Poenitentiae et Unctionis Infirmorum, bono animarum id suadente.

§ 2. Ordinariis autem facultas conceditur celebrandi Confirmationis sacramentum utendo Pontificali Romano antiquo, bono animarum id suadente.

§ 3. Fas est clericis in sacris constitutis uti etiam Breviario Romano a B. Ioanne XXIII anno 1962 promulgato.

Art 10. Fas est Ordinario loci, si opportunum iudicaverit, paroeciam personalem ad normam canonis 518 pro celebrationibus iuxta formam antiquiorem ritus romani erigere aut rectorem vel cappellanum nominare, servatis de iure servandis.

Art. 11. Pontificia Commissio “Ecclesia Dei” a Ioanne Paulo II anno 1988 erecta [5], munus suum adimplere pergit.

Quae Commissio formam, officia et normas agendi habeat, quae Romanus Pontifex ipsi attribuere voluerit.

Art. 12. Eadem Commissio, ultra facultates quibus iam gaudet, auctoritatem Sanctae Sedis exercebit, vigilando de observantia et applicatione harum dispositionum.

Quaecumque vero a Nobis hisce Litteris Apostolicis Motu proprio datis decreta sunt, ea omnia firma ac rata esse et a die decima quarta Septembris huius anni, in festo Exaltationis Sanctae Crucis, servari iubemus, contrariis quibuslibet rebus non obstantibus.

Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die septima mensis Iulii, anno Domini MMVII, Pontificatus Nostri tertio.

BENEDICTUS PP. XVI


[1] Institutio generalis Missalis Romani, Editio tertia, 2002, 397
[2] Ioannes Paulus PP. II, Litt. ap. Vicesimus quintus annus (4 Decembris 1988), 3: AAS 81 (1989), 899.

[3] Ibid.

[4] S. Pius PP. X, Litt. Ap. Motu proprio datae Abhinc duos annos (23 Octobris 1913): AAS 5 (1913), 449-450; cfr Ioannes Paulus II, Litt. ap. Vicesimus quintus annus (4 Decembris 1988), 3: AAS 81 (1989), 899.

[5] Cfr Ioannes Paulus PP. II, Litt. ap. Motu proprio datae Ecclesia Dei (2 Iulii 1988), 6: AAS 80 (1988), 1498.

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

quarta-feira, 6 de julho de 2011

07/07/07 - Era assinado o Motu Proprio Summorum Pontificum

Oh! Ditosa Ventura! Lembramos amanhã, 07 de julho, como o dia em que Sua Santidade Bento XVI assinou, aos pés de São Pedro, o maravilhoso motu proprio Summorum Pontificum. Para relembrar este dia especial, selecionamos uma série de artigos sobre o Summorum Pontificum. Confiram.:

Igreja Católica, Igreja de Cristo


Dizem alguns que a Igreja Católica não é a Igreja de Cristo; para estes, a Igreja de Cristo seria maior que a Igreja Católica, englobando também as seitas protestantes. Ora, a Igreja de Cristo É a Igreja Católica Apostólica Romana. Ela é visível e reconhecível, ela é Una, e não é feita da união de seitas mais Igreja Católica.

Não há uma Igreja de Cristo diferente da Igreja Católica; ambas são uma mesmíssima coisa.

Há, é certo, o caso de pessoas batizadas (logo incorporadas à Igreja de Cristo, que é a Igreja Católica) mas que sem culpa própria, por ignorância invencível (não por não terem procurado o suficiente a Igreja, que acabariam encontrando; este caso é sem dúvida raríssimo hoje com os meios de comunicação à disposição de praticamente todos) não estão ligadas de forma visível à Igreja.

A sucessão apostólica e o governo dos bispos


Atendei ao Bispo, para que Deus vos atenda. Ofereço minha vida para os que se submetem ao Bispo, aos presbíteros e aos diáconos. Possa eu, com eles, ter parte em Deus. Trabalhai uns com os outros e, unidos, combatei, lutai, sofrei, dormi, despertai, como administradores, assessores e servidores de Deus. Procurai agradar Àquele sob cujas ordens militares e do qual recebeis vosso soldo. Não se encontre entre vós nenhum desertor. Que o vosso Batismo seja como escudo, a fé como elmo, o amor como lança, a perseverança como armadura. Atendei ao Bispo, como Jesus Cristo segue o Pai, e aos presbíteros como aos apóstolos; respeitai os diáconos como à lei de Deus. Sem o Bispo ninguém faça nada do que diz respeito à Igreja. Onde aparece o Bispo, aí esteja a multidão, do mesmo modo onde está Jesus Cristo, aí está a Igreja Católica. É bom reconhecer a Deus e ao Bispo. Quem respeita o Bispo é respeitado por Deus; quem faz algo às ocultas do Bispo, serve ao diabo.” (Santo Inácio de Antioquia aos Esmirniotas p. 118 e a Policarpo p. 123 – Padres Apostólicos – Paulus – São Paulo – 2002)

Cristo Nosso Senhor, para apascentar e aumentar continuamente o Povo de Deus, instituiu na Igreja diversos ministérios, para bem de todo o corpo. Com efeito, os ministros que têm o poder sagrado servem os seus irmãos para que todos os que pertencem ao Povo de Deus, - e por isso possuem a verdadeira dignidade cristã,- alcancem a salvação, conspirando livre e ordenadamente para o mesmo fim. Neste tempo da instituíção da Igreja, conta-nos o apóstolo Marcos que uma grande multidão O seguia, quando Ele decidiu subir ao monte e chamar para junto de Si, aqueles que dariam continuidade a implantação de seu Reino que Ele adquirira a preço de Seu sangue. Muitos eram os discípulos, mas escolheu somente doze deles - mostrando que a vocação é uma iniciativa divina - para a tarefa específica de Apóstolos (cf. Mc 3, 13-19), que quer dizer: "enviados". Por isso Jesus mais tarde diz: "Não fostes vós que Me escolhestes a Mim, mas Eu que vos escolhi a vós"(Jo 15,16). Esta escolha de doze apóstolos tem um profundo significado, pois o seu número corresponde ao dos doze Patriarcas de Israel, e os Apóstolos representam o novo povo de Deus, a Igreja, fundada por Cristo Jesus que quis assim por em relevo a continuidade entre o Antigo e o Novo Testamento. Eles são as colunas sobre as quais Cristo edifica a Igreja. A própria designação dos Doze mostra que formam um grupo determinado e completo.

Sendo Ele a Pedra Angular e Pedro o chefe visível de Sua Igreja, chamou-os para levar sua mensagem a todos aqueles que os escutassem, fazendo-os discípulos, santificando-os e governando-os com o poder do próprio Espírito de Deus, que foi derramado sobre eles no dia de Pentecostes, confirmando assim sua missão, dando-lhes poder para serem de fato testemunhas fieis da Ressurreição do Senhor e constituindo-os verdadeiros servos de Cristo em prol deste povo escolhido. Esta missão que lhes incumbiu, tem a garantia de durar até ao fim dos tempos, pois para levá-la a cabo, o próprio Cristo Glorioso promete acompanhar Sua Igreja e não abandoná-la. (Toda autoridade Me foi dada no céu e na terra […] Eis que estou convosco todos os dias até o fim do mundo. Mt 28,18.20) ”Quando na Sagrada Escritura se afirma que Deus está com alguém, quer-se dizer que este terá êxito nas suas empresas. Daí que a Igreja, com a ajuda e a assistência do Seu Fundador divino, está segura de poder cumprir indefectivelmente a sua missão até ao fim dos séculos que será, em última análise, de ensinar aos homens as verdades acerca de Deus e a exigência de que identifiquem essas verdades, ajudando-os sem cessar com a graça dos sacramentos, instituídos por Cristo”. (Bíblia de Navarra – Evangelho de Mateus - p.443)

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