domingo, 21 de outubro de 2012

O fanon papal está de volta!

Hoje, na praça de São Pedro, durante o ato supremo e solene da canonização de sete novos santos, Bento XVI, assistido pelos cardeais diáconos, usou o fanon pela primeira vez em seu pontificado. O fanon é uma espécie de pequena capa de ombros, como uma dupla murça (mozeta) ou camalha de seda branca com listras douradas.

O fanon, insígnia litúrgica papal, é reservado somente ao Papa durante as Missas Papais, representa o escudo da fé que protege a Igreja Católica, personificada no papa. Só o pontífice máximo pode usar o fanon, pois ele é o chefe visível da Igreja de Cristo.

As faixas verticais, de cor dourada, representam a unidade e a indissolubilidade da Igreja latina e oriental.

Nas celebrações solenes -como a hodierna- na qual o papa desenvolve um ato supremo do seu próprio ministério petrino, a unidade da Igreja Católica (Igreja do Oriente e do Ocidente) e a autoridade de Chefe exercida pelo papa por instituição divina são manifestadas também pelo uso da língua latina, a língua oficial da Igreja, e também pelo grego a língua da Igreja no Oriente, como feito hoje para a proclamação do Evangelho pelo diácono grego.
 


Creio que a última vez que este apareceu foi com o Papa João Paulo II, quando da celebração de uma missa na década de 1980. Nesta data também, o então sumo pontífice endossou uma bela casula vermelha e dourada, no tempo de seu antigo mestre de cerimônias Mons. John Magee. Depois daquela data nunca mais foi usado.





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Hoje, o fanon apareceu sobre a casula gótica creme, confeccionada para a visita do papa a Veneza.






A cadeira de Pio IX foi usada no lugar da habitual sédia do pontífice. Sobre o trono foi posto, como de costume, uma espécie de toldo, porém hoje este estava revestido de um tecido vermelho e lembrava o antigo baldaquino das missas papais. 

 
Fontes: The Pope Benedict Forum;
Wikipédia;
Reuters;
Messa in Latino
 

Vídeo da Santa Missa Papal de Canonização de sete bem-aventurados.

O uso do fanon pelo papa Bento XVI

 
 

terça-feira, 16 de outubro de 2012

Modificaciones en el Rito de Canonización, por Mons. Guido Marini

 
El próximo domingo 21 de octubre se celebrará, en Plaza San Pedro, la canonización de siete nuevos santos, uno de los acontecimientos importantes del Año de la Fe que está viviendo la Iglesia. Además, en esta ocasión, el Santo Padre utilizará por primera vez un nuevo Ritual para las ceremonias de canonización, preparado por la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, que realiza algunas modificaciones al ritual hasta ahora vigente y recupera algunos signos del antiguo ritual. Presentamos nuestra traducción de la entrevista que Mons. Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, ha concedido a L’Osservatore Romano.

 
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Entonces, ¿el rito de canonización ya no se realizará durante la celebración eucarística?
 
Exactamente, como ya ha ocurrido, por otro lado, para los otros ritos: piénsese en el rito del Resurrexit, el domingo de Pascua; en el consistorio para la creación de nuevos cardenales, a partir del pasado 18 de febrero; y en la bendición y imposición de los palios a los arzobispos metropolitanos, en la reciente solemnidad de los santos Pedro y Pablo.
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¿Cuál es el motivo de fondo?
 
Evitar que dentro de la celebración eucarística estén presentes elementos que no pertenecen estrictamente a la misma, manteniendo así intacta la unidad, como es pedido por la Constitución conciliar sobre la sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium. Además, no es modificada una tradición consolidada sino sólo una práctica reciente. La canonización es fundamentalmente un acto canónico, en el cual están involucrados el munus docendi y el munus regendi. El munus santificandi entra en escena como segundo momento y está constituido por el acto de culto que sigue a la canonización.
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En pocas palabras, para decirlo con el documento del Vaticano II citado por usted, ¿“sana tradición y legítimo progreso”?
 
Ciertamente, si bien en este caso específico la renovación del rito de canonización se inserta en el surco del camino comenzado por Benedicto XVI en el 2005. Fue entonces que la Congregación para las Causas de los Santos, con comunicación del 29 de septiembre, dispuso – luego de las conclusiones del estudio de las razones teológicas y las exigencias pastorales sobre los ritos de beatificación y canonización aprobados por el Santo Padre – que la canonización seguiría siendo presidida por el Pontífice en San Pedro, mientras que la beatificación sería celebrada por un representante suyo, normalmente el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en las diócesis interesadas. La canonización, en efecto, es una sentencia definitiva, con la cual el Sumo Pontífice decreta que un siervo de Dios, ya incluido entre los beatos, sea insertado en el catálogo de los santos y se venere en la Iglesia universal con el culto debido a todos los canonizados. Se trata, por lo tanto, de un acto preceptivo y universal. La autoridad ejercida por el Papa en la sentencia de la canonización será ahora todavía más visible a través de algunos elementos rituales.
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Más allá del cambio de lugar del Rito, que tendrá lugar enteramente antes del comienzo de la Misa, ¿cuáles son estos elementos rituales?
 
En primer lugar, el triple pedido, durante el cual el cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos se dirigirá al Santo Padre para pedirle que proceda a la canonización de los siete beatos. Es por lo tanto recuperada, si bien de forma renovada, la antigua tradición según la cual el Papa reza con insistencia para pedir la ayuda del Señor en la realización del importante acto. En particular, en respuesta a la segunda petición, él invocará al Espíritu Santo y, después de tal invocación, será entonado el himno del Veni Creator. En segundo lugar, el canto del Te Deum, presente en el Rito de canonización hasta 1969, acompañará la colocación y la veneración de las reliquias de los nuevos santos.
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Respecto a la procesión con las reliquias de los nuevos santos, ¿está prevista alguna otra modificación?
 
La habitual procesión se detendrá brevemente frente al Santo Padre que, así, podrá venerar las reliquias. Una vez que sean colocadas ante el altar, las reliquias serán incensadas por el diácono.
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La revisión del rito de canonización, como ya los otros ritos, ¿comporta también una simplificación?
 
Diría que sí. Y también esto es un aspecto importante del rito renovado, junto al de su reforma en armónica continuidad con una tradición ya secular. De este modo es posible realizar el “esplendor de la noble sencillez” auspiciado por el concilio Vaticano II. Las Letanías de los santos acompañarán la procesión inicial, resultando anticipadas respecto a la praxis actual. Ocurría así durante el pontificado de Pío XII, a partir de 1946. Serán además omitidas las biografías de los nuevos santos por parte del Prefecto, dado que el Santo Padre, como es costumbre, las presentará brevemente durante la homilía. No está ya previsto, finalmente, el saludo personal del Pontífice por parte de los postuladores, que podrán encontrarlo brevemente después de la Misa, en la sacristía de la basílica Vaticana.
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segunda-feira, 15 de outubro de 2012

Santa Teresa, Doutora da Igreja, rogai por nós!

 

Vivo já fora de mim, desde que morro de amor;
porque vivo no senhor, que me escolheu para si;
quando o coração lhe dei, com terno amor lhe gravei;
que morro porque não morro.
 
Vivo sem viver em mim,
e tão alta vida espero, que
 
morro porque não morro.
 
Vivo sem viver em mim.

A decandência do Anglicanismo


Anglicanos ontem

Anglicanos hoje
[...]
 
Os anglicanos acham-se herdeiros dos católicos ingleses que já existiam desde Santo Agostinho de Cantuária, mas na verdade, como denominação, surgem apenas na Reforma.
 

Os anglicanos costumam considerar-se "católicos anglicanos", em contraposição a nós, "católicos romanos". Isso porque, de um lado, o termo "anglicano" significa, literalmente, "inglês"; por outro, crêem que a Reforma na Inglaterra tenha sido apenas um cisma, não uma heresia. Daí considerarem (especialmente, a High Church) que mantêm a Sucessão Apostólica.

São católicos? Evidente que não! Aliás, sequer são igreja no sentido estrito do termo, visto lhes faltar a Sucessão Apostólica. São, pois, protestantes, ainda que em "vestes católicas". Sua teologia é protestante (ainda que com resquícios católicos), e sua liturgia é bem próxima da católica (embora INEFICAZ e NULA sua "missa", pois lhes falta Sucessão Apostólica). Em algumas igrejas mais anglo-católicas, o culto é belíssimo, com cantos do Uso de Sarum (antigo rito inglês anterior a Trento), trechos em latim, muitas vestes lindas, incenso etc.

São protestantes em com certos resquícios católicos. Mas tais resquícios, frise-se, NÃO os torna católicos.
 
Nem sequer estão em cisma (como os "ortodoxos"), porém em heresia. Apesar de chamarem seus líderes de Bispos, falta-lhes o essencial: a Sucessão Apostólica.

A Sucessão Apostólica é a linha que liga um Bispo validamente sagrado a um dos Apostólos. Tal linha se dá através do sacramento da Ordem em seu máximo grau, o episcopado.

Ora, todo sacramento tem matéria, forma, ministro e intenção. Para que a Igreja Anglicana, pois, tenha um legítimo sacramento da Ordem, e, portanto, um verdadeiro episcopado, para inserir-se na Sucessão Apostólica, precisamos analisar o rito pelo qual os anglicanos pretendem conferir as ordenações.

É possível que nos primórdios, a Igreja Anglicana, que era apenas um cisma, conservasse a Sucessão Apostólica e a tenha passado adiante. Possuía verdadeiros Bispos, e eles sagraram outros segundo o rito romano levemente alterado para receber fórmulas do antigo rito celta (ou uso de Sarum). Nesse rito, estavam previstas a forma e a matéria autênticas, e o ministro era válido (um Bispo), bem como havia ainda a intenção de, pela Ordem, dar sacerdotes à Igreja. Era apenas um cisma, não uma heresia.

Com o novo Ordinale do rei Eduardo, composto por Thomas Cranmer, as coisas se modificaram. Ainda existiam Bispos válidos (em cisma, ilícitos, mas válidos), e talvez alguns até tivessem a intenção de dar sacerdotes pela Ordem. Todavia, não estavam mais previstas, no novo rito, a forma e a matéria válidas. Mais ainda: a própria intenção de, pela Ordem, conferir o sacerdócio, não estava presente em todos os Bispos ordenantes, de vez que a heresia protestante dominava boa parte da Igreja Anglicana da época.

Assim, havia dois grupos: o dos Bispos que tinham mentalidade católica e o dos que tinham mentalidade protestante. Os Bispos "católicos" não ordenavam validamente por defeito de forma e de matéria. Os Bispos "protestantes" não ordenavam validamente por defeito de forma, de matéria e também de intenção.
 
Portanto, dessa geração de Bispos válidos, a Sucessão Apostólica não passou. Os Bispos válidos não puderam conferir verdadeiro sacerdócio aos seus ordenandos. A linha da Sucessão se perdeu.
 
 
Com a morte do último Bispo válido da Igreja Anglicana, ela perdeu a Sucessão Apostólica.

Em conseqüência, a partir de então, nem mais Bispos válidos tiveram. E, assim, além dos defeitos de forma, matéria e intenção, outro se lhe juntou: o de ministro.

Com o tempo, algumas reformas foram feitas na liturgia anglicana e alguns defeitos de forma e de matéria foram supridos em certos livros litúrgicos. Contudo, resta ainda o problema da intenção e do ministro, de vez que grande parte do anglicanismo não acredita no sacerdócio hierárquico (e, portanto, não tem intenção de ordenar sacerdotes, mas meros pregadores, ministros religiosos, administradores de sacramentos) e também porque perderam o episcopado.

Enfim, não há Sucessão Apostólica na Igreja Anglicana por defeito de forma (mesmo que alguns usem ritos nos quais ela é suprida, isso não é maioria), de matéria (idem), de intenção (ainda que alguns ramos anglo-católicos da High Church tenham verdadeira intenção de dar sacerdotes, essa crença não é geral, até porque os 39 Artigos de Religião têm uma compreensão distinta), e de ministro (ainda que tivessem válida forma, válida matéria, e válida intenção, faltam-lhes válidos Bispos para "passar adiante" a Sucessão).

Não foi outra a conclusão da Bula Apostolicae Curae, de Leão XIII:

"Por isto, e aderindo estritamente, neste caso, aos decretos dos pontífices, nossos predecessores, e confirmando-os mais completamente, e, como o foi, renovando-os por nossa autoridade, de nossa própria iniciativa e de conhecimento próprio, pornunciamos e declaramos que as ordenações conduzidas de acordo com o rito Anglicano foram, e são, absolutamente nulas e totalmente inválidas." (Papa Leão XIII, Bula Apostolicae Cureae, 36)
http://www.papalencyclicals.net/Leo13/l13curae.htm
A Igreja Anglicana oficial, no Brasil, é a Igreja Episcopal Anglicana do Brasil, em comunhão com Cantuária e com todas as Igrejas Anglicanas oficiais do mundo.

Além da Comunhão Anglicana, que reconhece a primazia de honra da Sé de Cantuária (sé primacial da Igreja da Inglaterra - anglicana), existem outras comunhões: a Comunhão Anglicana Independente, o Movimento Anglicano Continuante etc. São igrejas que se separaram de Cantuária e das respectivas Igrejas Anglicanas oficiais por entenderem-nas heterodoxas ou com práticas contrárias à sua doutrina. São o cisma do cisma, a separação dos já hereges.

Entre essas anglicanas "separadas", há a Igreja Anglicana Continuante, a Igreja Anglicana Católica, a Igreja Anglicana Livre, a Igreja Anglicana Ortodoxa, algumas delas com presença no Brasil.

Lembro, entretanto, que a o termo "católica" é usado não só pela Igreja Anglicana Católica (essa seita que saiu do anglicanismo oficial), mas pela Igreja Anglicana ligada à Cantuária também.
 
 

domingo, 14 de outubro de 2012

"Os Padres conciliares não podiam nem queriam criar uma Igreja nova!"

 
"Os Padres conciliares não podiam nem queriam criar uma Igreja nova, diversa. Não tinham o mandato nem o encargo para o fazer: eram Padres do Concílio com uma voz e um direito de decisão só enquanto bispos, quer dizer em virtude do sacramento e na Igreja sacramental. Então não podiam nem queriam criar uma fé diversa ou uma Igreja nova, mas compreendê-las a ambas de modo mais profundo e, consequentemente, «renová-las» de verdade. Por isso, uma hermenêutica da ruptura é absurda, contrária ao espírito e à vontade dos Padres conciliares."

(Papa Bento XVI)

sexta-feira, 12 de outubro de 2012

A nova "Fiaccolata".



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Na noite de 11 de Outubro de 1962, no fim dos trabalhos do 1º dia de Concílio, a praça de S. Pedro estava repleta de gente. O Povo chamava para que o Papa aparecesse na varanda do Vaticano. João XXIII, o Papa Bom, condescendeu e partilhou com os fiéis a satisfação por ter chegado a ultrapassar o primeiro passo da realização deste Concílio: a sua abertura.

Foi um discurso poético, doce, simples e, no entanto, continha elementos inovadores.

O Bom Papa João XXIII fez um aceno à lua! Um dos mais célebres discursos do Papa João XXIII, talvez uma das alocuções em absoluto mais célebres da história da Igreja, é aquele que agora é conhecido como o «Discurso da Lua».



NOSSA SENHORA APARECIDA, RAINHA E PADROEIRA DO BRASIL, ROGAI POR NÓS!

Ó Maria Imaculada, Senhora da Conceição Aparecida, aqui tendes, prostrado diante de vossa milagrosa imagem, o Brasil, que vem de novo consagrar-se à vossa maternal proteção. Escolhemo-vos por especial Padroeira e Advogada da nossa Pátria; queremos que ela seja inteiramente vossa: vossa é a sua natureza sem par; vossas são as suas riquezas; vossos, são os campos e as montanhas, os vales e os rios; vossa é a sociedade; vossos são os lares e seus habitantes, com seus corações e tudo o que eles têm e possuem; vosso é, enfim, todo o Brasil.
 
Sim, ó Senhora Aparecida, o Brasil é vosso!
 
Por vossa intercessão temos recebido todos os bens das mãos de Deus, e todos os bens esperamos receber, ainda e sempre, por vossa intercessão.
 
Abençoai, pois, o Brasil que Vos ama; abençoai o Brasil que Vos agradece; abençoai, defendei, salvai o vosso Brasil!
 
Protegei a Santa Igreja; preservai a nossa Fé, defendei o Santo Padre; assisti os nossos Bispos; santificai o nosso Clero; socorrei as nossas famílias; amparai o nosso povo; esclarecei o nosso governo; guiai a nossa gente no caminho do Céu e da felicidade! Ó Senhora da Conceição Aparecida, lembrai-Vos de que nós somos e queremos ser vossos vassalos e súditos fiéis. Mas lembrai-vos também de que nós somos e queremos ser vossos filhos. Mostrai, pois, ante o Céu e a Terra, que sois a padroeira poderosa do Brasil e a Mãe querida de todo o povo brasileiro!
 
Sim, ó Rainha do Brasil, ó Mãe de todos os brasileiros, venha sempre mais a nós o vosso reino de amor e, por vossa mediação, venha a nossa Pátria o reino de Jesus Cristo, vosso Filho e Senhor Nosso. Amém.
 
A NOSSA SENHORA APARECIDA
 
Ó Senhora Aparecida, Mãe querida, tenho tanta confiança em Vós, que espero a vossa proteção e vosso amparo em todos os passos de minha vida e na hora da morte. Amém.
 
Fonte: Khristianós

Solenidade de Nossa Senhora Aparecida.

 Hino:

-Virgem Mãe Aparecida estendei o vosso olhar sobre o chão da nossa vida, sobre nós e nosso lar.

-Estendei os vossos braços que trazei no peito em cruz, para nos guiar os passos, para o reino de
Jesus.

-Desta vida nos extremos, trazei paz, trazei perdão. A nós, Mãe que vos trazemos todo o amor do
coração.

VIRGEM MÃE APARECIDA, NOSSA VIDA E NOSSA LUZ, DAI-NOS SEMPRE NESTA
VIDA PAZ E AMOR DO BOM JESUS!

Nossa Senhora Aparecida, Imperatriz e Padroeira do Brasil, rogai pela nação brasileira hoje e sempre!

terça-feira, 9 de outubro de 2012

Convite para a Missa Tridentina na Festa de Nossa Senhora Aparecida em Fortaleza


VIVA A MÃE DE DEUS E NOSSA, SEM PECADO CONCEBIDA! SALVE A VIRGEM IMACULADA, A SENHORA APARECIDA!
 
 
Lembramos também que todos os domingos, às 10:30h, temos a Santa Missa na Forma Extraordinária do Rito Romano, na paróquia de São João Batista do Tauape.
 

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