sexta-feira, 5 de julho de 2013

Serão canonizados João Paulo II e João XXIII e beatificados Alvaro del Portillo e Giuseppe Luzzati


Serão proclamados santos, provavelmente ainda este ano, os Beatos João Paulo II e João XXIII. O Papa Francisco aprovou hoje o Decreto sobre o reconhecimento de um segundo milagre que se realizou graças à intercessão do Papa Wojtyla e decidiu convocar um Consistório relativo à canonização do Papa Roncali, mesmo na ausência do segundo milagre. Também hoje, o Papa deu luz verde para a beatificação de Alvaro del Portillo, Prelado da Opus Dei, de Madre Speranza, fundadora da Congregação das Servas e dos Filhos do Amor Misericordioso, e de 42 mártires assassinados por ódio à fé durante a Guerra Civil Espanhola. Também foram reconhecidas as virtudes heróicas de Giuseppe Lazzati, leigo consagrado, político e intelectual italiano. 

terça-feira, 18 de junho de 2013

Reconhecido segundo milagre por intercessão de João Paulo II

A comissão teológica da Congregação para a Causa dos Santos aprovou o segundo milagre atribuído à intercessão de João Paulo II. 

O reconhecimento abre caminho para a canonização do Papa polonês, porém antes deve ser aprovado por uma comissão de Cardeais e Bispos e ter o decreto assinado pelo Papa Francisco. Não foi informada a natureza deste segundo milagre.

O Cardeal Karol Wojtyla foi eleito Papa em 16 de outubro de 1988. No dia 22, celebrou a missa de início de pontificado.

Em 1º de maio de 2011, Bento XVI proclamou-o Beato, após a comprovação da cura - inexplicável para a ciência -, da Irmã Marie Simon Pierre, que sofria do Mal-de-Parkinson. 

A notícia da aprovação do segundo milagre já provocou reações em Cracóvia, onde o Arcebispo Stanislau Dziwisz, ex-secretário de João Paulo II, afirmou que “Papa Francisco não colocará à prova a paciência dos poloneses”. “Existe muita esperança de que a canonização ocorra em no domingo 20 de outubro”, disse ele, recordando que é a data em que se celebra o 35º aniversário da eleição de Wojtyla. O Arcebispo Dziwisz foi recebido pelo Papa Francisco no Vaticano no último sábado. 
Texto proveniente da página do site da Rádio Vaticano.

domingo, 21 de outubro de 2012

Os sete novos santos da Santa Madre Igreja

Os sete novos Santos canonizados por Sua Santidade Bento XVI

São Tiago (Jacques) Berthieu,
Sacerdote e Mártir (1838 – 1896)

São Pedro Calungsod, Leigo e Mártir
(1654 – 1672)

São João Battista Piamarta, Sacerdote
(1841 – 1913)

Santa Maria do Monte Carmelo Sallés e Barangueras,
Religiosa
(1848 – 1911)

Santa Marianna (Maria Anna) Cope, Religiosa
(1838 – 1918)

Santa Caterina Tekakwitha, Virgem e Leiga
(1656 – 1680)

Santa Anna Schäffer, Leiga
(1882 – 1925)


Fonte: http://ecclesiam-suam.blogspot.com.br/

Vídeo da Santa Missa Papal de Canonização de sete bem-aventurados.

terça-feira, 16 de outubro de 2012

Modificaciones en el Rito de Canonización, por Mons. Guido Marini

 
El próximo domingo 21 de octubre se celebrará, en Plaza San Pedro, la canonización de siete nuevos santos, uno de los acontecimientos importantes del Año de la Fe que está viviendo la Iglesia. Además, en esta ocasión, el Santo Padre utilizará por primera vez un nuevo Ritual para las ceremonias de canonización, preparado por la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, que realiza algunas modificaciones al ritual hasta ahora vigente y recupera algunos signos del antiguo ritual. Presentamos nuestra traducción de la entrevista que Mons. Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, ha concedido a L’Osservatore Romano.

 
***
Entonces, ¿el rito de canonización ya no se realizará durante la celebración eucarística?
 
Exactamente, como ya ha ocurrido, por otro lado, para los otros ritos: piénsese en el rito del Resurrexit, el domingo de Pascua; en el consistorio para la creación de nuevos cardenales, a partir del pasado 18 de febrero; y en la bendición y imposición de los palios a los arzobispos metropolitanos, en la reciente solemnidad de los santos Pedro y Pablo.
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¿Cuál es el motivo de fondo?
 
Evitar que dentro de la celebración eucarística estén presentes elementos que no pertenecen estrictamente a la misma, manteniendo así intacta la unidad, como es pedido por la Constitución conciliar sobre la sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium. Además, no es modificada una tradición consolidada sino sólo una práctica reciente. La canonización es fundamentalmente un acto canónico, en el cual están involucrados el munus docendi y el munus regendi. El munus santificandi entra en escena como segundo momento y está constituido por el acto de culto que sigue a la canonización.
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En pocas palabras, para decirlo con el documento del Vaticano II citado por usted, ¿“sana tradición y legítimo progreso”?
 
Ciertamente, si bien en este caso específico la renovación del rito de canonización se inserta en el surco del camino comenzado por Benedicto XVI en el 2005. Fue entonces que la Congregación para las Causas de los Santos, con comunicación del 29 de septiembre, dispuso – luego de las conclusiones del estudio de las razones teológicas y las exigencias pastorales sobre los ritos de beatificación y canonización aprobados por el Santo Padre – que la canonización seguiría siendo presidida por el Pontífice en San Pedro, mientras que la beatificación sería celebrada por un representante suyo, normalmente el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en las diócesis interesadas. La canonización, en efecto, es una sentencia definitiva, con la cual el Sumo Pontífice decreta que un siervo de Dios, ya incluido entre los beatos, sea insertado en el catálogo de los santos y se venere en la Iglesia universal con el culto debido a todos los canonizados. Se trata, por lo tanto, de un acto preceptivo y universal. La autoridad ejercida por el Papa en la sentencia de la canonización será ahora todavía más visible a través de algunos elementos rituales.
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Más allá del cambio de lugar del Rito, que tendrá lugar enteramente antes del comienzo de la Misa, ¿cuáles son estos elementos rituales?
 
En primer lugar, el triple pedido, durante el cual el cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos se dirigirá al Santo Padre para pedirle que proceda a la canonización de los siete beatos. Es por lo tanto recuperada, si bien de forma renovada, la antigua tradición según la cual el Papa reza con insistencia para pedir la ayuda del Señor en la realización del importante acto. En particular, en respuesta a la segunda petición, él invocará al Espíritu Santo y, después de tal invocación, será entonado el himno del Veni Creator. En segundo lugar, el canto del Te Deum, presente en el Rito de canonización hasta 1969, acompañará la colocación y la veneración de las reliquias de los nuevos santos.
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Respecto a la procesión con las reliquias de los nuevos santos, ¿está prevista alguna otra modificación?
 
La habitual procesión se detendrá brevemente frente al Santo Padre que, así, podrá venerar las reliquias. Una vez que sean colocadas ante el altar, las reliquias serán incensadas por el diácono.
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La revisión del rito de canonización, como ya los otros ritos, ¿comporta también una simplificación?
 
Diría que sí. Y también esto es un aspecto importante del rito renovado, junto al de su reforma en armónica continuidad con una tradición ya secular. De este modo es posible realizar el “esplendor de la noble sencillez” auspiciado por el concilio Vaticano II. Las Letanías de los santos acompañarán la procesión inicial, resultando anticipadas respecto a la praxis actual. Ocurría así durante el pontificado de Pío XII, a partir de 1946. Serán además omitidas las biografías de los nuevos santos por parte del Prefecto, dado que el Santo Padre, como es costumbre, las presentará brevemente durante la homilía. No está ya previsto, finalmente, el saludo personal del Pontífice por parte de los postuladores, que podrán encontrarlo brevemente después de la Misa, en la sacristía de la basílica Vaticana.
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sexta-feira, 10 de dezembro de 2010

Papa aprova uma canonização e quinze beatificações

Bento XVI aprovou hoje os decretos de reconhecimento dos milagres, martírio e virtudes heroicas de um beato e 15 servos de Deus, após uma audiência concedida ao prefeito da Congregação para as Causas dos Santos, cardeal Angelo Amato.


Entre eles, estão a portuguesa Maria Clara do Menino Jesus (1843-1899) e a brasileira Irmã Dulce (1914-1992). Também foi aprovado o martírio de um sacerdote alemão que morreu em Dachau, assim como as virtudes heroicas de um religioso melquita libanês.

Milagres:

- Beato Guido Maria Conforti, italiano, nascido em Ravadese (1865) e falecido em Parma (1931), arcebispo de Parma e fundador da Pia Sociedade de São Francisco Xavier para as Missões Estrangeiras.

- Servo de Deus Francesco Paleari, italiano, nascido em Pogliano Milanese (1863) e falecido em Turim (1939), sacerdote do Instituto Cottolengo.

- Serva de Deus Ana María Janer Anglarill, espanhola, nascida em Cervera (1800) e falecida em Talarn (1885), fundadora do Instituto das Irmãs da Sagrada Família de Urgell.

- Serva de Deus Maria Clara do Menino Jesus (Libânia do Carmo Galvão Meixa De Moura Telles e Albuquerque), portuguesa, nascida em Amadora (1843) e falecida em Lisboa (1899), fundadora da Congregação das Irmãs Franciscanas Hospitaleiras da Imaculada Conceição.

- Serva de Deus Dulce (Maria Rita Lopes Pontes), brasileira, nascida e falecida em São Salvador da Bahia (1914-1992), irmã professa da Congregação das Irmãs Missionárias da Imaculada Conceição da Mãe de Deus.

Martírio:

- Servo de Deus Alois Andritzki, alemão, nascido em Radibor (1914) e falecido no campo de concentração de Dachau (1943), sacerdote diocesano.

- Servos de Deus José Nadal y Guiu, espanhol, nascido em Bell-lloc (1911), e José Jordão y Blecua, espanhol, nascido em Azlor (1906), falecidos em Monzon, durante a perseguição religiosa (1936), sacerdotes diocesanos.

- Servo de Deus Antonio (Miguel Faúndez López), espanhol, nascido em La Hiniesta (1907), e Buenaventura (Baltasar Mariano Martínez Muñoz), espanhol, nascido em Santa Cruz (1912), sacerdote e clérigo, respectivamente, da Ordem dos Frades Menores, além de Pedro Sanchez Barba, espanhol, nascido em Llano de Brujas (1895) e Fulgencio Martínez García, espanhol, nascido em Ribera de Molina (1911), ambos párocos, sacerdotes da Ordem Terceira Secular de São Francisco de Assis, falecidos todos em Múrcia durante a perseguição religiosa de 1936;

Virtudes heroicas:

- Servo de Deus Antonio Palladino, italiano, nascido e falecido em Cerignola (1881-1926), sacerdote diocesano e fundador da Congregação das Irmãs Dominicanas do Santíssimo Sacramento.

- Servo de Deus Béchara ( Selim Abou-Mourad), libanês, nascido em Zahlé (1853) e falecido em Saïda (1930), sacerdote da Ordem Basiliana do Santíssimo Salvador dos Melquitas.

- Serva de Deus Maria Elisa Andreoli, italiana, nascida em Agugliaro (1861) e falecida em Rovigo (1935), fundadora da Congregação das Servas de Maria Reparadoras.

- Serva de Deus María Pilar del Sagrado Corazón (María Pilar Solsona Lambán), espanhola, nascida em Zaragoza (1881) e falecida em Logroño (1966), religiosa professa do Instituto das Filhas de Maria Religiosas das Escolas Pias.

domingo, 17 de outubro de 2010

Bento XVI canoniza seis novos Santos

Uma multidão se reuniu neste domingo, 17, na Praça de São Pedro para a Missa de canonização de seis novos santos, presidida pelo Papa Bento XVI.

Um padre polaco - do século XV- Estanislau Kazimierczyk; o religioso canadiano André Bessette, que viveu entre os séculos XIX e XX; a religiosa espanhola - do século XIX - Madre Cândida Maria Barriola; a religiosa australiana Mary McKillop, do séc. XIX; e finalmente, da Itália, a Irmã Giulia Salzano, também do séc. XIX; e a monja clarissa - do séc. XV - Baptista Varano, são os novos santos da Igreja Católica. "Todos eles viveram de modo exemplar a fé e a oração de que falam as Leituras da Missa", destacou o Santo Padre na homilia da Missa.

Bento XVI recordou as palavras conclusivas do Evangelho deste domingo: “O Filho do Homem, quando vier, encontrará a fé sobre a terra?”. E comentou que esta é "uma pergunta que quer suscitar um aumento de fé da nossa parte. Está claro que a oração deve ser expressão de fé, caso contrário não é verdadeira oração. Se alguém não crê na bondade de Deus, não pode rezar de modo verdadeiramente adequado. A fé é essencial como base da atitude de verdadeira oração. Foi o que fizeram os seis novos santos que hoje são propostos à veneração da Igreja universal”.
O Papa referiu-se, de maneira especial, a cada um dos novos santos. São Estanislau Kazimierczyk, religioso dos Cônegos Regulares, em Cracóvia, padre, educador, atento ao cuidado dos mais necessitados. “De modo particular estava ligado à Eucaristia, através do ardente amor por Cristo, presente sob as espécies do pão e do vinho; vivendo o mistério da morte e da ressurreição, que de modo incruento se realiza na Santa Missa; através da prática do amor ao próximo”.

Relativamente ao Irmão André Bessete, do Québec, no Canadá, religioso da Congregação da Santa Cruz, porteiro de um colégio em Montreal, o Papa pôs em destaque a modéstia e simplicidade da sua vida, com um iminente grau de fé e de submissão à vontade de Deus. “Profundamente habitado pelo mistério de Jesus, viveu a beatitude dos corações puros e da retidão pessoal. Foi graças a esta simplicidade que ele permitiu a muitos ver a Deus. Fez construir o Oratório São José de Mont Royal, do qual foi responsável até à morte, em 1937 e onde testemunhou inumeráveis curas e conversões”.
Sobre Madre Cândida Maria Barriola, fundadora da congregação das Filhas de Jesus, Bento XVI sublinhou a sua total dedicação a Deus e aos outros. "Aquela jovem de origem simples, com um coração no qual Deus pôs o seu selo e que a levaria bem depressa, sob a guia dos seus diretores espirituais jesuítas, a tomar a firme resolução de viver só para Deus. Decisão mantida fielmente, como ela própria recordava quando estava para morrer. Viveu para Deus e para o que Ele mais quer: chegar a todos, a todos levar a esperança que não vacila, e especialmente aos que dela mais necessitam”.

Quanto a Madre Mary McKillop, o Papa sublinhou o “corajoso e santo exemplo de zelo, perseverança e oração”. “Dedicou-se como jovem à educação dos pobres em dificuldade da Austrália rural, inspirando outras mulheres a unirem-se a ela na primeira comunidade de Irmãs do país. Preocupava-se com as necessidades de cada jovem que lhe estava confiado, sem considerar a condição ou riqueza, assegurando-lhes formação ao mesmo tempo intelectual e espiritual”.

Em seguida, destacou o exemplo de Madre Giulia Salzano, fundadora da Congregação das Irmãs Catequistas do Sagrado Coração de Jesus, “apóstola da educação cristã”. “Madre Giulia compreendeu bem a importância da catequese na Igreja, e, unindo a preparação pedagógica para o fervor espiritual, dedicou-se-lhe com generosidade e inteligência, contribuindo para a formação de pessoas de qualquer idade e condição social”.

Finalmente, referiu-se a Santa Baptista Varano, monja clarissa do século XV: “Tendo entrado aos 23 anos no mosteiro de Urbino, inseriu-se como protagonista naquele vasto movimento de reforma da espiritualidade feminina franciscana que pretendia recuperar plenamente o carisma de santa Clara de Assis. (…) Num tempo em que a Igreja sofria um relaxamento dos costumes, ela percorreu com decisão o caminho da penitência e da oração, animada pelo ardente desejo de renovação do Corpo místico de Cristo”.

Veja o vídeo da homilia de Sua Santidade Bento XVI:


Santa Maria McKillop

Santa Cândida Maria Barriola

São Stanislaw Kazimierczyk Solys

domingo, 22 de agosto de 2010

Doze, espanhóis carmelitas rumo aos altares.


"Senhores, em breve estaremos diante do tribunal de Deus: preparemo-nos!": estas foram as palavras do Pe. José María Mateos aos seus irmãos de comunidade, antes de morrer assassinado durante a perseguição religiosa na Espanha, na década de 30.

O Papa Bento XVI assinou o decreto no qual se comprova o martírio deste religioso, junto a outros 10 carmelitas. Todos foram assassinados entre julho e setembro de 1936.

São os padres Elías María Durán, José María Mateos, José María González, e os irmãos Jaime María Carretero e Ramón María Pérez Sousa, Antonio María Martín e Pedro Velasco.

A perseguição contra a Igreja havia começado há vários anos, depois da proclamação da Espanha no regime republicano, em 1931. No entanto, o ódio contra a Igreja se desencadeou de maneira mais forte a partir de 18 de julho de 1936, com o começo da guerra civil. Houve numerosos incêndios a conventos, destruições de imagens sagradas, calúnias sobre religiosos e perseguições.

Em Andaluzia, a perseguição foi breve, mas muito sangrenta. Lá se encontravam os carmelitas, que moravam nos conventos de Motoro e Duque de Hinojosa. Seu trabalho era essencialmente pastoral e não tinham nada a ver com assuntos políticos. Não obstante, os republicanos os consideravam um obstáculo para os planos futuros.

Apesar dos poucos dados biográficos que se têm desses religiosos, a Congregação para as Causas dos Santos comprovou seu martírio porque a saída mais fácil para evitar que morressem ou que fossem presos era a de renunciar à vida religiosa; no entanto, eles permaneceram fiéis à sua vocação, mostraram o amor e o perdão aos seus verdugos e até o final demonstraram seu amor a Cristo.

Por isso, a causa para a sua canonização foi inscrita em 1958 na diocese de Córdoba, onde os habitantes ainda falam e lembram desse grupo de mártires. Alguns comentam favores recebidos por sua intercessão. Também há algumas ruas com seus nomes.
"Eram duas comunidades diferentes e foram martirizadas em momentos diversos", disse a ZENIT o postulador desta causa, Pe. Giovanni Grosso.

No convento de Montoro

A comunidade carmelita de Montoro vivia alheia a toda ação política. Seus religiosos se dedicavam ao ensino do carisma carmelita. Os milicianos entraram neste convento no dia 19 de julho de 1936, com o fim de assassinar "tudo que cheirasse a cera".

Assim, prenderam os religiosos. Entre eles, estavam os sacerdotes José María Mateos e Eliseo Durán, que se dedicaram a confessar outros prisioneiros, a dar-lhes esperança no Senhor e a dirigir momentos de oração. "A sacristia do convento foi transformada em uma prisão", disse o Pe. Giovanni.

No dia 22 de julho, assaltaram a prisão. Alguns se prepararam para o martírio com disposição penitencial, comendo somente pão, "pois, como sabiam que iam morrer, queriam estar mais bem preparados para o martírio, observando cabalmente a abstinência do dia", disse uma testemunha, que foi citada na Positio apresentada à Congregação para a Causa dos Santos.

José María Mateos

Este sacerdote nasceu em 1902. Aos 17 anos, entrou na comunidade e foi ordenado sacerdote em 1925. Dentro dos carmelitas, serviu como prefeito de teólogos, leitor de teologia, examinador sinodal e professor de teologia.

Suas boas pregações, sua sensibilidade pelas necessidades dos pobres e seu zelo pelo trabalho, ainda nas pequenas coisas, eram suas características mais destacadas.

Dois anos antes de sua morte, foi nomeado vice-prior do convento e depois prior. Celebrou sua última Missa no dia em que os milicianos entraram no convento. Os que estiveram presos com ele contam que pediu aos verdugos que assassinassem eles ao invés dos pais de família que estavam lá presentes.

"Comportou-se bem lá na prisão, incentivando todos; ele nos dirigia na oração do santo terço. Eu o via sentado em sua poltrona e alguns se aproximavam dele, talvez para ser ouvidos por ele em confissão", disse Apolinar Peralbo, um dos seus colegas de cativeiro.

Outra das testemunhas afirma que, antes de ser assassinado, colocaram nele uma coroa de espinhos, dizendo-lhe: "Como o seu divino Mestre".

"Morreu no dia 22 de julho, por volta das 16h. Tínhamos terminado de almoçar e rezar o terço quando aquela tropa chegou e começou a matá-los, primeiro com machados, depois com tiros e depois a facadas", disse uma testemunha da sua morte.

"Eu tinha subido com outros no andar de cima, ouvi a voz, mas não entendi o que dizia. Depois, pelo rumor da rua, eu soube que lhes dissera que matassem eles e não os demais, que eram pais de família", recordou.

Os outros mártires

Dentro desse grupo se encontrava também o Pe. Eliseo Durán, que nasceu em 1906, entrou na comunidade em 1924 e foi ordenado em 1932.

Junto com o Pe. José María, ofereceu sua vida pelos pais de família. Ele se encarregava da formação dos meninos, era alegre, jovial e simples. "Tinha fama de religioso bom e muito querido por todos, por sua humildade e simplicidade", disse uma das testemunhas na Positio.

Também estava nesse grupo o irmão Jaime María Carretero, nascido em 1911. Entrou em 1929 e morreu no ano em que havia feito sua profissão solene, 1936. Seus irmãos o viam como "modelo de obediência" e alguns o chamavam de "pequeno santo".Também foi assassinado lá Ramón Pérez Sousa, quem havia entrado na comunidade somente 3 anos antes de sua morte, aos 33 anos. Apesar de ter terminado seu noviciado pouco antes, tinha uma forte convicção de sua vocação. Dele sobressaíam "sua obediência e sua austeridade".

[A segunda parte desta reportagem será publicada no próximo domingo, 29 de agosto]


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